Santo Domingo.– Con la llegada del Año Nuevo, miles de personas se preparan no solo con cenas, brindis y fuegos artificiales, sino también eligiendo cuidadosamente el color de la ropa que vestirán al recibir las doce campanadas, una tradición cargada de simbolismo que se mantiene viva en la cultura popular.
El amarillo encabeza la lista de los colores más usados para despedir el año viejo y dar la bienvenida al nuevo. Según la creencia popular, este tono representa la prosperidad, el éxito y la abundancia económica, por lo que muchas personas optan por prendas de este color con la esperanza de atraer estabilidad financiera.
Otro color muy popular es el rojo, asociado al amor, la pasión y la energía. Quienes desean fortalecer relaciones, encontrar pareja o avivar la chispa romántica suelen elegir este tono para iniciar el año con buenas vibras sentimentales.
El blanco, por su parte, simboliza la paz, la armonía y los nuevos comienzos. Es común entre quienes buscan tranquilidad, equilibrio emocional y un año sin conflictos, especialmente luego de periodos difíciles.
También gana espacio el verde, relacionado con la salud, la esperanza y el crecimiento personal, mientras que el azul representa la calma, la estabilidad y la confianza, siendo preferido por quienes aspiran a un año más sereno y organizado.
Aunque no existe evidencia científica que respalde estas creencias, especialistas en sociología y cultura señalan que estas prácticas refuerzan el optimismo colectivo y funcionan como rituales de renovación emocional.
Más allá del color elegido, la tradición refleja el deseo común de iniciar el nuevo año con fe, expectativas positivas y la esperanza de que lo mejor está por venir.
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