BUSCAR EN NUESTRA PAGINA

Header Ads

miércoles, 21 de enero de 2026

Relaciones sexuales dentro de la relación de pareja: cómo no caer en el aburrimiento.

0 comments


Por Dra. Elizabeth Mora 
MSc. M.A.

Hablar de sexualidad dentro de la pareja sigue siendo, para muchas personas, un tema rodeado de silencios, culpas o expectativas irreales. Con el paso del tiempo, es común que algunas parejas expresen una preocupación recurrente: “ya no es como antes”. 

Pero ¿significa esto que el deseo se acaba inevitablemente? 

La respuesta es no.

El aburrimiento sexual no aparece de la nada. Suele ser el resultado de dinámicas no habladas, rutinas rígidas, cansancio emocional o una desconexión progresiva entre los miembros de la pareja.

El mito del deseo espontáneo permanente
Uno de los errores más comunes es creer que el deseo debe surgir siempre de manera espontánea, intensa y constante, como en los primeros meses de la relación.

 La realidad es que el deseo evoluciona, cambia de forma y necesita ser cultivado.

En relaciones estables, el deseo suele ser más responsivo que impulsivo: aparece cuando hay conexión emocional, tiempo de calidad, seguridad y apertura.

La rutina no es el problema, el silencio sí
La rutina en sí misma no es negativa. El problema surge cuando se instala sin revisión ni diálogo. Muchas parejas mantienen los mismos encuentros, las mismas dinámicas, los mismos roles… durante años, sin preguntarse si eso sigue siendo satisfactorio para ambos.
Hablar de lo que gusta, de lo que ya no, de lo que genera curiosidad o incomodidad no debilita la relación: la fortalece.

El erotismo también se construye fuera de la cama

El erotismo no comienza en el acto sexual.

Se alimenta de:

Miradas
Conversaciones significativas
Gestos de cuidado
Complicidad cotidiana
Sentirse visto y valorado
Cuando la relación está cargada de reproches, distancia emocional o falta de reconocimiento, el deseo suele resentirse.
Salir del “deber” y volver al “querer”
Cuando el sexo se convierte en una obligación (“para que no se enoje”, “porque toca”, “para que no se enfríe la relación”), pierde su esencia.

 El encuentro íntimo debería ser un espacio de conexión, no de presión.

Revisar creencias rígidas sobre frecuencia, desempeño o roles sexuales permite que la pareja vuelva a elegir el encuentro desde el deseo genuino y no desde el deber.

La novedad no siempre es hacer “más”, sino hacerlo diferente.

No se trata necesariamente de prácticas extremas o cambios drásticos.

 A veces, pequeños ajustes marcan la diferencia:

Cambiar el ritmo
Dar más espacio al juego previo
Explorar la sensualidad sin prisa
Romper con la idea de que todo encuentro debe terminar de la misma forma.

La creatividad erótica nace de la confianza y del permiso mutuo para explorar.

Cuando pedir ayuda también es un acto de amor.

Si el aburrimiento sexual se mantiene, genera distancia o se acompaña de malestar emocional, buscar orientación profesional puede ser una excelente decisión. La terapia de pareja o la terapia sexual no es solo para “crisis graves”, sino también para crecer, comprenderse y reencontrarse.

Las relaciones sexuales dentro de la pareja no están destinadas a apagarse, sino a transformarse.

 El verdadero desafío no es evitar el cambio, sino aprender a transitarlo juntos, con honestidad, respeto y apertura.
Porque cuando hay comunicación, conexión emocional y deseo consciente, el aburrimiento deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de evolución.