BUSCAR EN NUESTRA PAGINA

Header Ads

sábado, 24 de enero de 2026

Triunfo del Gregorio Luperón: oportuno para el techado del club

0 comments
Por Alfredo López

El triunfo del Club Gregorio Luperón en el Torneo de Baloncesto Superior de Barahona no solo es motivo de júbilo deportivo, sino, también, una oportunidad histórica para reflexionar sobre el valor social del deporte comunitario y la deuda pendiente con una de las instituciones más emblemáticas de la provincia. Ganar es dulce, reconfortante y hermoso, pero más hermoso sería que este logro encuentre eco en las políticas públicas.

El Club Gregorio Luperón, con 55 años de trabajo ininterrumpido, ha sido mucho más que una organización deportiva. Ha sido un espacio de formación, contención y esperanza para la juventud de los sectores de la parte alta de Barahona. Por ello, hoy elevamos una petición clara y justa al presidente de la República y al ministro de Deportes, Kelvin Cruz: un techado para el Club Gregorio Luperón.

Este club ha conquistado los corazones de comunidades como Savica, Los Multifamiliares, Las Flores, Alto Velo, Camboya, La Raqueta, Los Guandules, Palmarito, El Cacique y Naco, construyendo una fanaticada alegre, dinámica y creativa, que vive cada partido como una celebración colectiva. Esa conexión no se improvisa; se construye con décadas de trabajo social y deportivo.

Hoy podemos afirmar, sin temor a exagerar, que el Gregorio Luperón es el club de mayor tradición del baloncesto barahonero, con aportes significativos tanto a nivel local como nacional. De sus filas han salido integrantes de selecciones nacionales, como Iriarte Arias, Franklin López, Roberto López, Raysa Gómez, Hendry Jiménez, Rassy Jiménez, Anny Martínez y Charismel Moscoso, así como jugadores estelares de renombre como Luis Feliz (Canino) y Aurelio Marte (Lelo).

Confieso, además, que no me arrepiento de haber sido el ideólogo de la transición del Club Cultural y Recreativo a Club Deportivo. Esa decisión fue la garantía de su permanencia en el tiempo. Muchos clubes generacionales desaparecieron; nosotros seguimos aquí, firmes, resistiendo y creciendo.

Es imposible hablar de este triunfo sin recordar a quienes sembraron los cimientos. Mención especial merece Jorge Bello (Reyes), pionero de la práctica deportiva en el club, así como los hermanos y amigos que partieron a destiempo: Rafael Olivero (Felo), Abraham Espinosa, Elvis López, Alejandro De Óleo (Lily), Valentina Medina, Pedro Pérez y Emilio Pérez. Su legado vive en cada balón que rebota en la cancha.

Y cómo no evocar, en medio de esta alegría, a la inmensa Alba Vásquez, madre adoptiva de los gregorianos. Celebró nuestros triunfos y lloró nuestras derrotas. Su casa fue nuestro local, su apoyo incondicional, un símbolo de lo que representa el club para la comunidad.

Por todo esto, el campeonato no debe quedarse solo en aplausos. Un techado no es un lujo, es una herramienta de desarrollo social, una inversión en juventud, prevención y cohesión comunitaria. Hoy, más que nunca, el triunfo del Gregorio Luperón es el momento oportuno para que el Estado responda.

Felicito a los jugadores, a la directiva y a todos los que hicieron posible esta victoria. Les exhorto a seguir fortaleciendo y consolidando este instrumento de lucha social y deportiva que es el Club Gregorio Luperón.