CARACAS: El Gobierno de Venezuela denunció este sábado ante la comunidad internacional lo que calificó como una “gravísima agresión militar” perpetrada por Estados Unidos contra su territorio, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmara un ataque a gran escala y asegurara que el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, había sido capturado.
En un comunicado oficial, la República Bolivariana de Venezuela rechazó y repudió las acciones militares que, según afirma, habrían tenido como objetivo zonas civiles y militares de Caracas, así como de los estados Miranda, Aragua y La Guaira. El Gobierno venezolano sostuvo que estos hechos constituyen una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, en particular de los principios de soberanía, igualdad jurídica de los Estados y prohibición del uso de la fuerza.
“El ataque amenaza la paz y la estabilidad internacional, especialmente en América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas”, señala el documento, en el que se acusa a Estados Unidos de actuar al margen del derecho internacional.
Según el comunicado, el objetivo de la operación militar sería apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente el petróleo y los minerales, y quebrar por la fuerza la independencia política de Venezuela. No obstante, el Gobierno aseguró que tanto el pueblo como las autoridades “se mantienen firmes” en defensa de la soberanía nacional y del derecho a decidir su propio destino.
En el texto, Caracas también rechazó lo que describió como un intento de imponer un “cambio de régimen” mediante una “guerra colonial”, advirtiendo que, como en ocasiones anteriores, dicho esfuerzo “fracasará”. El pronunciamiento hace referencia a episodios históricos de confrontación con potencias extranjeras y evoca figuras como Simón Bolívar y Cipriano Castro, en un llamado a la resistencia nacional.
El comunicado fue difundido horas después de que Trump anunciara públicamente la ofensiva militar contra Venezuela, una declaración que ha generado fuerte tensión internacional y reacciones encontradas en distintos gobiernos y organismos multilaterales.
Hasta el momento, no se ha producido una verificación independiente sobre los hechos descritos por ambas partes, mientras la situación continúa desarrollándose en medio de una creciente preocupación regional e internacional.
