SANTO DOMINGO: La llamada adicción al sexo, conocida médicamente como conducta sexual compulsiva, es un trastorno que afecta a personas que sienten una necesidad incontrolable de realizar comportamientos sexuales repetitivos, como la masturbación compulsiva o la búsqueda constante de encuentros íntimos, incluso cuando esto les provoca sufrimiento.
Especialistas explican que no se trata simplemente de tener un deseo sexual elevado, sino de una preocupación constante que domina la vida de la persona y deteriora sus relaciones, su trabajo y su bienestar emocional.
Según la Mayo Clinic, este cuadro se caracteriza por impulsos sexuales difíciles de controlar, acompañados de angustia, culpa y una sensación de “no poder parar”, pese a las consecuencias negativas.
El psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin señala que quienes lo padecen suelen buscar contactos rápidos o masturbarse compulsivamente, sin obtener placer real, sino alivio momentáneo seguido de remordimiento.
En muchos casos, la conducta puede derivar en situaciones de riesgo, gastos excesivos en pornografía o sexo pago, pérdida de empleo y conflictos graves en la vida de pareja y familiar.
Los síntomas más frecuentes incluyen fantasías persistentes, intentos fallidos por reducir la conducta y el uso del sexo como escape frente a la ansiedad, la soledad o la depresión.
El diagnóstico se realiza cuando existe una clara pérdida de control y el comportamiento provoca problemas personales, laborales o legales. Para ello, se requiere una evaluación psicológica completa.
Aunque no existe una “cura” definitiva, los expertos coinciden en que el trastorno puede controlarse mediante psicoterapia, especialmente terapia cognitivo-conductual, combinada en algunos casos con medicamentos para reducir la impulsividad.
También se recomienda la participación en grupos de ayuda, donde se trabaja en recuperar el control y construir una sexualidad saludable sin impulsividad ni culpa.
Investigaciones recientes incluso han hallado posibles factores biológicos, como niveles elevados de oxitocina en algunos pacientes, lo que abre nuevas líneas de estudio, mientras los especialistas insisten en que buscar ayuda profesional a tiempo es clave para evitar que el problema destruya la vida cotidiana.
