BARAHONA: Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas afirmó que los 50 años de la Diócesis Barahona no solo representan una fecha conmemorativa, sino una historia viva de acompañamiento social, fe y solidaridad con las comunidades más vulnerables del Suroeste.
Para Romero Cárdenas, la Diócesis Barahona ha sido durante medio siglo “presencia y esperanza” en provincias como Pedernales, Bahoruco, Independencia y Barahona, territorios marcados por limitaciones económicas, pero también, dueños y dueñas de una profunda fe cristiana.
“La acción social no es algo añadido a la fe. Es parte esencial del Evangelio”, expresó durante una entrevista en el programa A Media Mañana, transmitido desde esta ciudad por televisión, radio online y plataformas digitales.
Una Iglesia cercana a la realidad
Romero Cárdenas recordó que la Diócesis Barahona fue creada en 1976 y evocó a sus antecesores, Fabio Mamerto Rivas Santos y Rafael Leónidas Felipe Núñez, como pastores que entendieron que la Iglesia debía insertarse en la realidad social de una de las regiones más deprimidas del país.
“Trabajar por la justicia, los derechos humanos y la igualdad es esencial a la vida cristiana”, sostuvo.
En comunidades apartadas, donde el Estado muchas veces llega tarde o no llega, la Diócesis Barahona ha organizado ayudas, acompañado procesos comunitarios y fortalecido la dignidad humana, indicó el obispo.
900 viviendas: techo y dignidad
Uno de los ejes más visibles de la acción pastoral es la construcción de viviendas. El pasado año fueron entregadas 20 casas a familias de escasos recursos, pero la cifra acumulada alcanza 900 viviendas gestionadas a través de la Fundación de Desarrollo y Paz (Fundapaz), con sede en Nueva York.
La inversión supera los RD$810 millones hasta 2025.
Para muchas familias del territorio pastoral de la Diócesis Barahona, una casa ha significado salir del hacinamiento, proteger a los hijos de la lluvia y recuperar la esperanza.
“Jesús pasó por el mundo haciendo el bien. Ese es el modelo que estamos llamados a continuar”, afirmó Romero Cárdenas.
Año jubilar: memoria y compromiso
El 2026 marca el año jubilar por el 50 aniversario de la Diócesis Barahona, celebración precedida por un trienio de preparación pastoral.
Romero Cárdenas explicó que la conmemoración busca revisar los orígenes, agradecer el camino recorrido y renovar el compromiso con las comunidades.
“Celebramos que valió la pena la fundación de la Diócesis y que tenemos el deber de cuidar y continuar esa obra”, expresó.
Fundasur y presencia comunitaria
Entre las iniciativas impulsadas en estas cinco décadas destaca la Fundación de Apoyo al Suroeste (Fundasur), brazo social de la Pastoral Social.
En localidades como Neyba, La Descubierta y comunidades costeras de Barahona, la Diócesis Barahona ha promovido desarrollo comunitario, fortalecimiento organizativo y acompañamiento social.
Para Romero Cárdenas, los desafíos siguen presentes: pobreza estructural, migración y desempleo. Sin embargo, afirmó que la Iglesia debe mantenerse cercana.
“El aniversario es un momento de gratitud, pero también de renovación. La Iglesia tiene que seguir caminando con la gente”.
En el Suroeste dominicano, donde las oportunidades escasean, la fe —para muchos— no es solo un acto litúrgico dominical. Es también una casa nueva, una mano solidaria y una comunidad que no abandona, concluyó Romero Cárdenas sobre el significado de estos 50 años de la Diócesis Barahona.
