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jueves, 26 de marzo de 2026

La UASD debe volver a ser conciencia y solución del país

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Por Carlos David Betances

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) no es una universidad cualquiera. Es la Primada de América, la institución que históricamente ha formado gran parte de la dirigencia política, social y profesional de la República Dominicana.

Sin embargo, hoy enfrenta un desafío mayor: reconectar su papel académico con los grandes problemas nacionales.

La educación superior no es solo formación individual; es una herramienta estratégica para el desarrollo nacional. Y en ese escenario, la UASD tiene un rol insustituible.

La UASD concentra la mayor matrícula universitaria del país, representando cerca del 38% de los estudiantes de grado, con más de 180 mil matriculados. Esto significa que cualquier transformación en la UASD impacta directamente la movilidad social, el empleo y la productividad nacional.

Pero esa influencia debe trascender a las aulas.

El país necesita que el rector de la UASD vuelva a ser una voz autorizada en los debates nacionales. Históricamente, la academia ha incidido en procesos democráticos y reformas clave. Hoy, sin embargo, el rectorado se percibe más como gestión administrativa que como liderazgo intelectual del país.

Esa visión debe cambiar. Por tal razón, el Dr. Jorge Asjana David se proyecta como el próximo rector con una rectoría activa y propositiva, capaz de liderar iniciativas en: reforma educativa, empleo juvenil, seguridad ciudadana, desarrollo regional e innovación.

No se trata de competir con el Estado, sino de complementarlo con conocimiento, investigación y pensamiento estratégico.

Uno de los principales desafíos es la desconexión entre educación y empleo. A pesar del crecimiento económico, la República Dominicana ha registrado altas tasas de desempleo juvenil, evidenciando que el desarrollo no genera oportunidades sin formación pertinente.

Aquí la UASD debe asumir un rol central, rediseñando su oferta académica y fortaleciendo la investigación aplicada, convirtiéndose en un puente entre conocimiento y productividad.

La universidad no puede seguir aislada. Debe integrarse a comunidades, sectores productivos y políticas públicas. La propuesta plantea una UASD abierta, con observatorios, centros de pensamiento y programas de extensión social.

El conocimiento debe salir de las aulas y convertirse en solución.

La transformación de la UASD también requiere que la clase política la reconozca nuevamente como referente nacional de pensamiento y orientación estratégica.

El país necesita espacios de consenso y visión de largo plazo. La UASD puede y debe ser ese espacio.

La UASD ha sido conciencia crítica y motor de cambio en distintos momentos de la historia. Hoy, ante desafíos como desigualdad, empleo y educación, su rol es más necesario que nunca.

Por eso, la propuesta es clara: devolverle a la UASD su rol como conciencia y solución del país.

Porque cuando la UASD piensa, investiga y actúa, el país encuentra soluciones.