(Santo Slla Alcántara)
Al conmemorar medio siglo de vida eclesial, la Diócesis de Barahona se erige no solo como un referente espiritual, sino como el motor de transformación social más constante para de nuestra región.
Desde su fundación en 1976, la Diócesis de Barahona ha llenado los vacíos dejados por el Estado, asumiendo la defensa del campesinado y la gestión de proyectos de infraestructura básica.
Bajo la visión de que el Evangelio es inseparable de la dignidad humana, la Iglesia en esta región ha facilitado el acceso a la educación técnica, la salud comunitaria y la organización de cooperativas, convirtiéndose en el interlocutor principal entre las comunidades marginadas y las instancias de poder, logrando que el suroeste dominicano mantenga viva su esperanza de desarrollo integral.
El impacto de esta Diócesis tiene nombres propios: Monseñor Fabio Mamerto Rivas, el obispo pionero, fue un auténtico arquitecto de instituciones; su legado se palpa en la creación de Radio Enriquillo, una herramienta de alfabetización y conciencia social que unificó a la región en tiempos difíciles al junto de Felipe Nuñez.
Por su parte, Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas ha continuado esta labor con un enfoque renovado en la ecología integral y la formación de liderazgo joven.
Juntos, estos líderes han pasado de la palabra a la acción, gestionando desde acueductos rurales hasta programas de protección ambiental en la Sierra de Bahoruco, consolidando a la Diócesis de Barahona como el pilar fundamental sobre el cual descansa el progreso social y la identidad del suroeste.
