SANTO DOMINGO: El barahonero José Luis Acosta explicó que la formación de un cirujano plástico es un proceso extenso que puede superar los 15 años de estudios y especialización, enfrentándose luego a un entorno profesional de alta exigencia y riesgos legales. Según indicó, existe una creciente judicialización de la medicina en el país, motivada en parte por la confusión entre complicaciones médicas y mala praxis.
“El médico ejerce, sobre todo el cirujano plástico, una medicina defensiva”, afirmó, señalando además que el entorno es “punitivo más que de seguridad” y que en muchas ocasiones se busca un culpable por inconformidad con los resultados o por incentivos económicos.
Con respecto a la seguridad del paciente, destacó la importancia crítica del consentimiento informado, calificándolo no solo como un requisito legal, sino como un elemento esencial de educación y protección recíproca. “La medicina no es una ciencia exacta, ningún procedimiento está exento de riesgo y no se puede garantizar un mismo resultado en todos los pacientes”, sostuvo el profesional.
Resaltó que cada organismo reacciona de manera distinta al trauma quirúrgico debido a la “incertidumbre biológica”, por lo que es vital que las expectativas de los pacientes sean realistas y estén alineadas con las posibilidades científicas.
Finalmente, detalló que la liposucción sigue siendo el procedimiento más solicitado, seguido de la cirugía mamaria y la abdominoplastia. Ante la alta demanda motivada por la influencia de las redes sociales, subrayó que la salud también comprende el bienestar mental y la autoestima.
“Si una paciente no se siente conforme con su aspecto físico y eso afecta su interacción social, la cirugía contribuye a elevar la autoestima”, manifestó, aunque recalcó la necesidad de realizar evaluaciones minuciosas para asegurar que quienes se someten a estos cambios lo hagan bajo condiciones seguras y con plena consciencia de los riesgos inherentes.
