Seguiré insistiendo en la prevención como la vía más eficaz para evitar muertes y hechos lamentables provocados por el comportamiento humano.
Cuando el daño ya está hecho, ninguna “pena” devuelve la vida ni repara del todo lo ocurrido. Por eso, más que confiar en el castigo como solución, debemos trabajar en evitar que los hechos sucedan.
Las sociedades que han logrado reducir la violencia no lo han hecho a base de reacción, sino de prevención: educación, control oportuno, intervención temprana y fortalecimiento de valores.
En la República Dominicana, donde hemos visto pérdidas absurdas y agresiones entre conocidos, el reto es claro: adelantarnos al conflicto antes de que escale.
