SANTO DOMINGO: El Linfedema y el Lipedema son afecciones que suelen confundirse entre sí e incluso con la obesidad, pero tienen causas, síntomas y tratamientos diferentes.
Mientras el linfedema se produce por una acumulación anormal de líquido linfático debido a fallos en el sistema linfático, el lipedema está relacionado con una distribución irregular de la grasa bajo la piel, afectando principalmente a mujeres.
Claves para diferenciarlos
Una de las principales diferencias es que el linfedema puede afectar pies y manos y suele presentarse de forma asimétrica, mientras que el lipedema no aparece en estas zonas y se manifiesta de manera simétrica, especialmente en piernas, caderas y brazos.
Además, el llamado “signo de Stemmer” es una prueba clave: si se puede pellizcar la piel del dedo del pie, se descarta linfedema y se orienta al diagnóstico de lipedema.
El linfedema es una enfermedad crónica que puede provocar dolor, infecciones recurrentes y limitaciones funcionales si no se trata adecuadamente. Su manejo incluye terapias como drenaje linfático, compresión y cuidados específicos de la piel. En casos más complejos, puede requerir cirugía especializada.
Tratamientos y diagnóstico oportuno
Por su parte, el lipedema implica acumulación de grasa y puede causar dolor y desproporción corporal. Su tratamiento abarca desde terapias de compresión y drenaje hasta procedimientos como la liposucción especializada. Los expertos advierten que esta condición suele estar infradiagnosticada, por lo que recomiendan acudir a un especialista para una evaluación adecuada.
Distinguir entre ambas afecciones es clave para recibir el tratamiento correcto y evitar complicaciones que afecten la calidad de vida.
