Santo Domingo. – El colapso del techo del reconocido centro nocturno Jet Set Club no fue un hecho fortuito. Así lo establece el informe técnico final entregado a la Procuraduría General de la República, el cual señala que el derrumbe ocurrido la madrugada del 8 de abril de 2025 fue consecuencia directa de una carga excesiva acumulada durante años.
El documento, elaborado por un equipo de especialistas internacionales encabezado por el ingeniero Leonardo de Jesús Reyes Madera, junto a Eduardo A. Fierro y Máximo José Corominas Quezada, determina que la estructura falló por un fenómeno de flexión en vigas clave, incapaces de soportar el peso añadido progresivamente en la cubierta.
Carga duplicó la capacidad estructural
Según los hallazgos, las vigas principales del techo operaban muy por encima de sus límites, alcanzando niveles de exigencia entre un 123 % y un 126 % de su capacidad. Este exceso provocó deformaciones críticas, especialmente en la zona sur, donde se originó el colapso que luego se extendió al resto de la estructura.
El estudio, apoyado en herramientas avanzadas de análisis estructural, concluye que no se trató de un fallo repentino, sino de un deterioro progresivo causado por sobrecarga constante.
Elementos que agravaron la situación
El informe identifica múltiples factores que incrementaron el peso sobre el techo, entre ellos la acumulación de capas de mortero que alcanzaron gran espesor, la instalación de tinacos de agua, sistemas de climatización, casetas metálicas y otros elementos añadidos sin control estructural adecuado.
Estas intervenciones se realizaron sobre una edificación originalmente construida en 1973 como cine, y posteriormente adaptada para uso nocturno, incluyendo remodelaciones significativas sin evidencia de evaluaciones técnicas oficiales.
Modificaciones sin supervisión técnica
Uno de los puntos más críticos señalados por los peritos es la transformación del inmueble a lo largo de los años, especialmente cambios estructurales realizados sin respaldo de estudios aprobados por las autoridades correspondientes.
El análisis también evidenció un aumento considerable en la cantidad de equipos instalados en la azotea con el paso del tiempo, lo que contribuyó a una carga cada vez mayor sobre la estructura original.
Materiales en buen estado, diseño sobrepasado
Contrario a lo que podría suponerse, las pruebas de laboratorio confirmaron que tanto el concreto como el acero cumplían con los estándares esperados para su época. Es decir, la falla no estuvo en los materiales, sino en el uso indebido y excesivo de la estructura.
Descartan causas externas
El informe descarta categóricamente factores como sismos, lluvias, incendios o vientos como detonantes del colapso. La causa, aseguran, fue totalmente interna y atribuible a decisiones acumuladas que excedieron los límites de seguridad del edificio.
Recomendación: demolición total
Ante el nivel de daño y riesgo, los expertos recomendaron la demolición completa de lo que queda de la estructura, descartando cualquier posibilidad de rehabilitación.
Este peritaje se convierte en una pieza clave para las acciones legales en curso, tanto en el ámbito penal como civil, en torno a una tragedia que, según los expertos, pudo haberse evitado.
