Tomado de Diario Libre
BARAHONA: La belleza costera de «La Perla del Sur» se encuentra eclipsada por el nauseabundo hedor que desprenden los grandes volúmenes de sargazo que actualmente se descomponen en el malecón.
El sargazo acumulado entre las populares playas Casita Blanca y El Cayo tendría entre 20 días y un mes, de acuerdo con varios moradores de la zona.
El estado de este litoral hace prácticamente impensable que, apenas unas semanas atrás, las personas visitaban el lugar y disfrutaban de aguas tan turquesas como las que caracterizan estas costas.
Los residentes claman para que las autoridades intervengan ante la situación, aunque no hacen falta muchos testimonios para percibir la magnitud del problema.
La pestilencia provocada por los arribazones, o cúmulos de algas, se extiende por los alrededores a varios kilómetros de distancia, y basta con permanecer unos minutos cerca del litoral para experimentar cómo se dificulta la respiración y el cuerpo rechaza la hediondez.
Al pasar por el lugar se puede observar una extensa mancha marrón que se prolonga varios metros más allá de la arena, mezclada con toda clase de desperdicios.
Roberto (nombre ficticio), un motoconchista que trabaja en las inmediaciones, confirmó que la presencia de sargazo se ha vuelto habitual en ese punto, aunque este año la llegada de algas ha sido descomunal.
Este tramo de playa es muy frecuentado por los residentes debido a sus aguas cristalinas y poco profundas, ideales para compartir en familia y disfrutar de momentos de esparcimiento.
El sargazo no solo representa un problema ambiental por su impacto en los ecosistemas costeros, ni económico por sus efectos sobre el turismo. Su descomposición también libera gases nocivos, como el ácido sulfhídrico, perjudiciales para la salud humana.
Y eso lo vive Marina (nombre ficticio) cada día cuando se dirige a su trabajo como mesera en el restaurante Brisas del Caribe. «Es fuerte…», dice al describir las vicisitudes que enfrenta para llegar al establecimiento donde labora por la peste.
