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viernes, 29 de mayo de 2026

Íbamos cantando hacia el congreso unificador Fragua-UER

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Por Praede Olivero Féliz

Fue el jueves 28 de mayo del año 1976, en horas de la madrugada, que Olmo (Boca de trueno) llegó a Barahona para trasladar los delegados de Fragua, que estudiaban en el Centro Universitario Regional del Suroeste (CURSO), la primera extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), un fruto del Movimiento Renovador, que parió la guerra de abril del año 1965.

Habíamos llegado a este momento histórico después de muchas jornadas de lucha y trabajos en la universidad, escuelas y liceos, desafiando la dictadura yanqui balaguerista, su represión, apresamientos, torturas, desapariciones, exilio y muerte.

Delegados de Barahona , Enriquillo, Paraíso, Cabral, Salinas, Cristóbal, Vicente Noble, Neiba, Tamayo y otras provincias del sur abordamos el autobús de la UASD, pintado de azul y blanco, precisamente los colores de la bandera de Fragua y de la UER.

Olmo, una figura de casi 7 pies de estatura y de casi 300 libras estaba curtido en las carreteras, acostumbrado a la represión policial, ese día no obedeció a las paradas que le ordenaron los policías de tránsito, los voceaba para que se quitaran del medio, al igual que los otros vehículos, rematando con un toque continuo de la potente bocina del autobús.

Llegamos a la capital, a la ciudad de las luces y al mayor faro de luz de la patria, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), muchos por primera vez, impactados por la diferencia entre la ciudad y el campo, tanto que jamás han podido olvidar esa experiencia. 

Ese primer día del congreso sirvió para inscribir los delegados y asignarles los lugares donde iban a dormir para regresar el sábado 29 en la mañana para iniciar el debate de los documentos fundamentales, estatutarios y de principios que regirían la organización que surgiría del congreso, así como el nombre.

Pero algo terrible ocurrió la noche del jueves 28 de mayo, el sueño se reflejaba en la cara de parte de los delegados del sur que se estaban durmiendo en sus cómodos asientos. Interpelado por la dirección del evento, un delegado explicó lo que había ocurrido:

“Torombolo nos llevó en la noche a una escuela, nos preguntó si éramos proletarios o pequeños burgueses, respondimos que éramos del proletariado, entonces nos puso a pasar hambre y a dormir en el suelo”.

Se hicieron las críticas a Torombolo y al Torombolismo, se tomaron las medidas correctivas y siguieron los debates.

Todos los documentos fueron aprobados, pero en el proceso previo al congreso fueron adaptados a los estudiantes de primaria y secundaria de la UER, ya que los fragüeros, con su mayor nivel, no descendían en principio para hacerse entender por los ueristas.

Uno de los temas de mayor debate fue el nombre de la nueva organización, con los universitarios proponiendo que fuera Fragua, en un apego a sus raíces y a su historia de lucha; la misma actitud, aunque con menos radicalismo adoptaron los ueristas hasta que el domingo 31 de mayo del año 1976 se acordó reforzar la unidad y hacer la fusión aprobando el nombre de Unión Nacional de Estudiantes Revolucionarios -UNER-.

Así nace la gloriosa UNER que bajo el liderazgo de Roberto Santana y un gran equipo ganó varias elecciones consecutivas en la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) y posteriormente de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FENES) bajo el liderazgo de Eusebio Mercedes, Roberto Rosario y un amplio equipo de dirigentes.

La gloriosa UNER en unidad con los demás grupos estudiantiles, sus gremios, los sindicatos, grupos campesinos, de mujeres, clubes y en  el pueblo han logrado muchas reivindicaciones y limitado clima de libertades que disfruta el país, quedando como materia pendiente, la lucha permanente por la verdadera, independencia, soberanía y autodeterminación de la República Dominicana, en los términos que nos enseñó en padre de la patria Juan Pablo Duarte.