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jueves, 7 de mayo de 2026

¿Qué es el hantavirus y cómo se contagia? La peligrosa enfermedad que mantiene en alerta mundial

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SANTO DOMINGO: El Hantavirus es una enfermedad infecciosa poco frecuente pero altamente peligrosa, transmitida principalmente por el contacto con roedores infectados. Aunque históricamente se ha relacionado con áreas rurales, el virus ha captado atención internacional tras el brote detectado en el crucero MV Hondius, que permanece en el Atlántico con alrededor de 150 pasajeros a bordo.

La Organización Mundial de la Salud ha confirmado hasta el momento tres muertes vinculadas al brote, además de varios casos positivos y sospechosos, mientras continúan las evacuaciones médicas de emergencia y las investigaciones epidemiológicas sobre cómo pudo propagarse el virus en alta mar.

La enfermedad también ganó notoriedad este año tras relacionarse con la muerte de Betsy Arakawa, esposa del actor Gene Hackman, quien habría estado expuesta a nidos de roedores contaminados en una propiedad ubicada en Nuevo México.

Contacto con roedores es la principal vía de contagio

Las autoridades sanitarias explican que el virus se transmite principalmente mediante la inhalación de partículas contaminadas presentes en la orina, saliva y heces de roedores infectados, especialmente al limpiar espacios cerrados donde existen nidos o residuos.

El contagio también puede ocurrir por contacto directo con superficies contaminadas, ingestión de alimentos expuestos o, en casos muy raros, por mordeduras de animales infectados. Aunque la transmisión entre personas es considerada excepcional, la OMS investiga si pudo haber ocurrido en el brote del crucero debido al contacto estrecho entre pasajeros.

Entre los síntomas iniciales figuran fiebre, dolores musculares, fatiga intensa, escalofríos y problemas gastrointestinales, señales que suelen confundirse con una gripe fuerte, dificultando el diagnóstico temprano.

Síntomas y tratamientos

El tiempo de incubación del hantavirus varía desde unos pocos días hasta ocho semanas después de la exposición. Los síntomas iniciales son muy similares a los de una gripe fuerte, lo que a menudo dificulta su diagnóstico temprano. Estos incluyen: fiebre, escalofríos, fatiga severa, dolores musculares profundos, dolores de cabeza y problemas gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea).

A medida que la enfermedad avanza, puede derivar en dos síndromes graves, dependiendo de la cepa del virus:

Síndrome Pulmonar por Hantavirus (HPS): Afecta los pulmones. Los vasos sanguíneos se vuelven permeables y los pulmones se llenan de líquido, provocando una severa dificultad para respirar, tos y presión en el pecho. Su tasa de mortalidad oscila entre el 30% y el 50%.

Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR): Afecta los riñones. Puede causar presión arterial baja, hemorragias internas y una insuficiencia renal aguda.

No existe una cura, vacuna ni tratamiento antiviral específico para el hantavirus. La clave para la supervivencia es la atención médica de soporte inmediata.

Los pacientes suelen ser ingresados en cuidados intensivos donde reciben oxígeno, asistencia respiratoria mediante intubación (si los pulmones fallan) y, en el caso del síndrome renal, diálisis para filtrar la sangre y mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo.

Enfermedad puede provocar graves complicaciones pulmonares

El hantavirus puede derivar en cuadros severos como el Síndrome Pulmonar por Hantavirus, que afecta directamente los pulmones y puede provocar insuficiencia respiratoria con una tasa de mortalidad de hasta el 50 %.

Otra variante es la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal, que afecta los riñones y puede causar hemorragias internas y falla renal aguda. Actualmente no existe una cura específica, vacuna ni tratamiento antiviral aprobado para combatir la enfermedad.

Los pacientes graves requieren atención intensiva, soporte respiratorio y, en algunos casos, diálisis. Por esta razón, la prevención continúa siendo la principal herramienta para evitar contagios.

Prevención y limpieza adecuada son claves para evitar infecciones
Las autoridades sanitarias recomiendan reforzar el control de roedores dentro y fuera del hogar, sellando entradas, eliminando acumulaciones de basura y almacenando alimentos en recipientes herméticos.

Además, advierten que nunca se deben barrer ni aspirar excrementos de roedores, ya que esto puede liberar partículas virales al aire. En cambio, se recomienda desinfectar primero el área con soluciones de cloro o productos especiales y utilizar siempre guantes y mascarillas de protección.

Ventilar espacios cerrados antes de ingresar y mantener limpios garajes, sótanos y cobertizos también forma parte de las medidas preventivas que buscan reducir el riesgo de exposición a esta peligrosa enfermedad.