Tiene un trasfondo histórico y cultural muy potente:
El origen bíblico: Según la tradición cristiana, en medio de la persecución de Nerón en Roma, el apóstol Pedro huía de la ciudad cuando se encontró con Jesús en el camino. Pedro le preguntó: «Quo vadis, Domine?» ("¿A dónde vas, Señor?"), a lo que Jesús respondió que iba a Roma a ser crucificado de nuevo. Avergonzado, Pedro dio la vuelta para regresar y enfrentar su destino.
Uso actual: Hoy en día se utiliza de forma metafórica para cuestionar el rumbo de una persona, una institución o la sociedad en general ante una situación de cambio o crisis.
Es un elegante "¿Hacia dónde nos dirigimos?".