De El Nacional
SANTO DOMINGO: Detrás de cada ponche recetado y de cada victoria monticular que hoy ilusiona a la República Dominicana en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, hay una historia de arraigo profundo, disciplina implacable y aroma a terreno de juego.
Su nombre es Anyela Gómez Ruiz, la lanzadora que se ha convertido en el motor del sóftbol femenino tricolor.
Nacido su talento bajo el sol del distrito municipal La Guázara, en la provincia Barahona, el camino de
Proveniente de un núcleo de seis miembros conformado por sus padres y cuatro hermanos, lleva el béisbol y el sóftbol en la sangre.
Su padre, Ángel Gómez, es militar, mientras que su madre, la profesora Eliasiris Ruiz, ejerce como orientadora en el Liceo Secundario Osvaldo Antonio López, además de ser entrenadora del equipo de sóftbol de su comunidad y coach en el programa RBI-Barahona.
Desde pequeña, el terreno de juego fue su hogar natural al acompañar a su madre a cada compromiso deportivo.
Al notar su talento innato, su progenitora la llevó a Barahona para entrenarla en sóftbol de molinete bajo las órdenes del técnico Santo Dotel.
A los 14 años, su disciplina la catapultó al programa RBI, donde vio acción en 2018, 2019, 2022 y 2023, acaparando galardones como mejor lanzadora, mejor bateadora y campeona de Home Run Derby.
Su proyección no tardó en trascender las fronteras locales.
Anyela brilló en torneos regionales que la llevaron a representar al país en Vero Beach, Florida, escenario de un torneo mundial de RBI, donde su talento captó la atención de varios scouts universitarios internacionales gracias a un ritmo de trabajo inigualable y una entrega que inspiraba a sus compañeras.
Aunque su trayectoria internacional y en categorías formativas ya contaba con capítulos dorados, es en este escenario de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 donde su nombre se consagra con fuerza absoluta dentro de la selección nacional de sóftbol femenino, erigiéndose como la gran protagonista del montículo en los triunfos del combinado tricolor.
Con Dios como guía fundamental en su vida y guiada por una disciplina férrea, Anyela pone el corazón en cada lanzamiento.
Hoy, esa constancia, esfuerzo y sacrificio rinden frutos, permitiendo que los fanáticos disfruten de su talento y celebren cada pitcheo de una barahonera que, con categoría y orgullo patrio, guía a Las Princesas del Caribe hacia la gloria.
