WASHINGTON.- Ejecutivos de las mayores compañías petroleras de Estados Unidos aseguran que la crisis mundial de combustibles sobre la que venían alertando desde hace meses finalmente llegó, en medio del prolongado cierre del estrecho de Ormuz, el agotamiento de reservas y nuevos ataques contra infraestructuras energéticas en Oriente Medio, informó The Wall Street Journal.
Las existencias comerciales de combustibles llevan más de seis meses disminuyendo en todo el mundo y las reservas estratégicas de crudo tienen cada vez menos margen para ser utilizadas. A ese escenario se sumó el ataque que paralizó un importante oleoducto de Arabia Saudita que permitía evitar Ormuz, y que dejó fuera del mercado al menos 2,5 millones de barriles diarios, según estimaciones de analistas.
«Todos estos mecanismos ayudaban antes a mitigar el riesgo de precios y suministros», explicó Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron. Sin embargo, advirtió que esos recursos «en gran medida se han agotado» y que el sistema ya no dispone de los colchones que tenía al comienzo del conflicto. El ejecutivo reconoció, además, que actualmente resulta difícil imaginar una rápida caída de los precios.
La alarma no es nueva. En marzo, los máximos ejecutivos de ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips ya habían advertido a funcionarios de la Administración Trump que un cierre prolongado del estrecho de Ormuz podía provocar una escasez de productos refinados como el diésel. Ahora, algunos ejecutivos y asesores energéticos temen que la situación pueda salirse de control ante la falta de una perspectiva para el conflicto con Irán
