BUSCAR EN NUESTRA PAGINA

Header Ads

martes, 6 de octubre de 2026

2028: la división opositora y las posibilidades del PRM

0 comments
POR EZEQUIEL CUEVAS

Las elecciones de 2028 plantean una oportunidad de continuidad para el Partido Revolucionario Moderno (PRM), pero también una prueba de su capacidad para conservar el respaldo ciudadano sin Luis Abinader como candidato. La Constitución impide al actual mandatario volver a aspirar a la Presidencia o a la Vicepresidencia, por lo que el oficialismo deberá construir una sucesión capaz de reunir a sus distintas corrientes y atraer al electorado independiente. Su fortaleza dependerá tanto de la candidatura escogida como del balance que hagan los ciudadanos sobre su gestión. La estructura partidaria constituye una ventaja, aunque ninguna organización puede asumir que el poder se conserva automáticamente.

En ese panorama, la rivalidad política entre Danilo Medina y Leonel Fernández puede favorecer al PRM cuando obstaculiza la cooperación entre el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo. La disputa comprende el liderazgo opositor, las estructuras territoriales y un electorado que ambas organizaciones necesitan conquistar. Para el PLD, respaldar a Leonel podría contribuir a derrotar al oficialismo, pero también consolidar una relación de subordinación frente a su antiguo líder. Sin embargo, los acuerdos parciales de Rescate RD en 2024 demuestran que esa rivalidad no impide necesariamente la colaboración electoral.

Una posible alianza PRM–PLD debe analizarse, por tanto, como una coincidencia potencial de intereses: el oficialismo buscaría ampliar sus apoyos y sectores peledeístas podrían procurar espacios desde los cuales preservar su organización y contener a la Fuerza del Pueblo. Los acuerdos municipales y congresuales parecen menos difíciles de justificar que una candidatura presidencial conjunta, porque permiten negociar posiciones concretas sin abandonar necesariamente una aspiración nacional propia. No obstante, las propuestas públicas conocidas no acreditan un pacto oficial, y Danilo ha manifestado que el PLD no cederá su fuerza a otras agrupaciones. La posibilidad existe, pero todavía debe distinguirse de una decisión institucional.

El principal límite de esa estrategia es que los dirigentes no son propietarios de los votos. Una alianza aceptada por las cúpulas podría encontrar resistencia entre ciudadanos que han respaldado al PLD precisamente por su oposición al Gobierno. Parte de ese electorado podría desplazarse hacia Leonel, buscar otra alternativa o abstenerse, reduciendo el beneficio esperado del acuerdo. Asimismo, una competencia interna conflictiva en el PRM o un aumento del descontento por el costo de vida, la inseguridad y los servicios públicos podría alterar el escenario. La oposición puede permanecer dividida en sus direcciones y, aun así, concentrar sus votos alrededor de una candidatura competitiva.

El PRM dispone, en consecuencia, de condiciones favorables para continuar en el poder si mantiene su unidad, conserva suficiente respaldo ciudadano y enfrenta una oposición fragmentada. La rivalidad Danilo–Leonel puede fortalecer esa ventaja, pero no permite afirmar que el oficialismo tenga asegurada la victoria en todos los escenarios. Una eventual segunda vuelta podría modificar las alianzas y estimular un voto de cambio que supere las diferencias entre dirigentes. El desafío de 2028 será comprobar si el PRM logra convertir sus ventajas políticas en confianza electoral, mientras el PLD y la Fuerza del Pueblo deciden cuánto están dispuestos a sacrificar en su disputa por encabezar la oposición.

No hay comentarios.: