POR JOSE ANTONIO MATOS
Para Ecos del Sur.
A pocos días de terminar el difícil y tortuoso año 2012 para los habitantes del entorno del lago Enriquillo, población esta, de república dominicana, contenida en la parte de la provincia Barahona, correspondientes a las localidades de Cabral, Cristóbal, peñón, etcétera y las provincias de Independencia y Bahoruco, reciben el impacto negativo, de una crecida descomunal, tanto del Enriquillo, como de la laguna Rincón ó de Cabral, quedando abrogado el derecho a vivir de más de 350 mil tareas de terreno que cultivaban en diferentes vertientes de la agricultura y ganadería.
Son más de 185 kilómetros cuadrados que le ha arrancado el lago Enriquillo a esta población, que debe superar los 250 mil habitantes, contabilizados entre los que viven en la zona, los que mantienen arraigos familiares y de intereses, viviendo fuera del área y una masa poblacional Haitiana, que de una u otra manera, comparten nuestro destino.
Dentro de esos 185 kilómetros cuadrados, están flora y fauna destruidos, balnearios y atractivos turísticos desaparecidos y por desaparecer, junto a nuestra atractiva Isla Cabrito, con cúspide, cinco metros por debajo del nivel del mar, engullida por las aguas en casi un 50% y la sumersión total de las dos acompañantes, las islitas: Barbarita y la Islita, hace dos años tras el paso por la isla del poderoso Huracán Tomás.
Esta tragedia que tiene sus inicios en el descuido y agresión del sistema de derivación del 75% de las aguas que iban a la Bahía de Neiba, que al encontrar vulnerado el dique Trujillo ó de MENA, desde la llegada de el huracán George, 23-9-1998, sedimentado e invertida la pendiente aguas hacia el Mar Caribe, es decir al este, para con las aguas posteriores, traídas por el llamado fenómeno la Niña, con las aguas de Gustav, Noel, Olga, Irene, Emily, Isaac y Sandy, entre otras más, han llevado el Enriquillo a niveles tales que podemos informar que de 44 metros por debajo del nivel del mar, ha llegado a menso de 24 metros vertical, lo que indica una subida de nivel de algo más de 21 metros, con la secuela de daños que ustedes amigos lectores podrán imaginar y que los lugareños hemos y estamos sufriendo, en todos los renglones del quehacer social de nuestro territorio.
Algunos ciudadanos sugieren como soluciones, los recursos pesqueros, que no son ni han sido suficiente nunca, y que solo pueden, afirmamos nosotros, convertirse en paliativos menores de producción y sustento, que nuestro lago presenta un hábitat insuficiente y hostil para pocas especies, que menos de tres años a ahora, surgió la Jaiba Azul ó Sirica, superpobladoras en extremo y depredadora acuática, que ya ha escaseado en extremo, en lo que la tenemos aquí, por lo menos dos veces al año, por lo que tampoco es solución.
Los gobiernos que nos hemos dado durante esta tragedia han sido ineptos y apáticos a las penurias nuestras, sobretodo los de Leonel Fernández, que en su dejar pasar, han dejado que nos llegue el agua al bozo, por decirlo en buen sureño, empezó un proyecto en espartillal, de Duvergé y Tierra Amarilla en Boca de Cachón, que mas vienen a ser un plan piloto, porque en comparación a las perdidas y lo que puede representar la solución, son un infinitesimal.
Toda solución, que es lo que hemos esperado del gobierno actual, que ha reconocido el diagnóstico de las causas por lo menos, es que se desvíen de nuevo las aguas al Mar Caribe, que se empiecen soluciones fundamentales en la Banca para el productor regional, con carteras especializadas para los fines, instauración de cadenas cooperativistas en diferentes renglones de la producción, junto al inicio de la construcción de la presa de Monte Grande, esto es ya, en comienzo del 2013.
Son más de 185 kilómetros cuadrados que le ha arrancado el lago Enriquillo a esta población, que debe superar los 250 mil habitantes, contabilizados entre los que viven en la zona, los que mantienen arraigos familiares y de intereses, viviendo fuera del área y una masa poblacional Haitiana, que de una u otra manera, comparten nuestro destino.
Dentro de esos 185 kilómetros cuadrados, están flora y fauna destruidos, balnearios y atractivos turísticos desaparecidos y por desaparecer, junto a nuestra atractiva Isla Cabrito, con cúspide, cinco metros por debajo del nivel del mar, engullida por las aguas en casi un 50% y la sumersión total de las dos acompañantes, las islitas: Barbarita y la Islita, hace dos años tras el paso por la isla del poderoso Huracán Tomás.
Esta tragedia que tiene sus inicios en el descuido y agresión del sistema de derivación del 75% de las aguas que iban a la Bahía de Neiba, que al encontrar vulnerado el dique Trujillo ó de MENA, desde la llegada de el huracán George, 23-9-1998, sedimentado e invertida la pendiente aguas hacia el Mar Caribe, es decir al este, para con las aguas posteriores, traídas por el llamado fenómeno la Niña, con las aguas de Gustav, Noel, Olga, Irene, Emily, Isaac y Sandy, entre otras más, han llevado el Enriquillo a niveles tales que podemos informar que de 44 metros por debajo del nivel del mar, ha llegado a menso de 24 metros vertical, lo que indica una subida de nivel de algo más de 21 metros, con la secuela de daños que ustedes amigos lectores podrán imaginar y que los lugareños hemos y estamos sufriendo, en todos los renglones del quehacer social de nuestro territorio.
Algunos ciudadanos sugieren como soluciones, los recursos pesqueros, que no son ni han sido suficiente nunca, y que solo pueden, afirmamos nosotros, convertirse en paliativos menores de producción y sustento, que nuestro lago presenta un hábitat insuficiente y hostil para pocas especies, que menos de tres años a ahora, surgió la Jaiba Azul ó Sirica, superpobladoras en extremo y depredadora acuática, que ya ha escaseado en extremo, en lo que la tenemos aquí, por lo menos dos veces al año, por lo que tampoco es solución.
Los gobiernos que nos hemos dado durante esta tragedia han sido ineptos y apáticos a las penurias nuestras, sobretodo los de Leonel Fernández, que en su dejar pasar, han dejado que nos llegue el agua al bozo, por decirlo en buen sureño, empezó un proyecto en espartillal, de Duvergé y Tierra Amarilla en Boca de Cachón, que mas vienen a ser un plan piloto, porque en comparación a las perdidas y lo que puede representar la solución, son un infinitesimal.
Toda solución, que es lo que hemos esperado del gobierno actual, que ha reconocido el diagnóstico de las causas por lo menos, es que se desvíen de nuevo las aguas al Mar Caribe, que se empiecen soluciones fundamentales en la Banca para el productor regional, con carteras especializadas para los fines, instauración de cadenas cooperativistas en diferentes renglones de la producción, junto al inicio de la construcción de la presa de Monte Grande, esto es ya, en comienzo del 2013.
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