POR LILIANA COSTA, Para Ecos del Sur
Es cierto que la rutina diaria, las prisas o el estrés hacen que no cuidemos nuestra alimentación tal y como nos gustaría. Así, es importante prestar atención a este aspecto ya que repercute en la vida a nivel general, y en este caso, también en el ámbito laboral. Si estamos bien alimentados, rendimos y trabajamos mejor.
No existen dietas milagro a pesar de estar acostumbrados a ver anuncios que nos prometen adelgazar en un tiempo récord. El llevar una dieta equilibrada y saludable de manera estricta puede equipararse a la búsqueda de trabajo de una persona que está en paro, ya que debe ser constante y no rendirse a la primera.
Así, para intentar mejorar los hábitos alimenticios ofrecemos una serie de consejos que te harán sentir mejor. En primer lugar, debes hacer una planificación y saber qué tipo de alimentos saludables debes introducir en tu dieta y que hasta ese momento no lo hacías.
En segundo lugar, sería interesante que pudieses cocinar personalmente esos alimentos y llevarlos al trabajo. Es una buena manera de saber el aceite o la sal que contienen y que vas a consumir. Si no puedes cocinar y tienes que comer fuera de casa intenta pedir pescado, ensaladas o carne a la plancha, así evitarás una comida demasiado pesada. Fíjate en las cantidades que consumes, no debes quedarte con hambre, pero tampoco comer demasiado hasta sentir que ya no puedes más. Algo muy importante es evitar picar entre horas.
Muy importante también es mantenerse bien hidratado. Procura beber aproximadamente dos litros de agua al día. Intenta llevar siempre contigo o tener en la mesa de trabajo un vaso o una botella con agua. Tenerla cerca aumenta las posibilidades de consumo.
Debes prestar especial atención a la primera comida del día, el desayuno. Se trata de una de las principales comidas. Sería interesante ingerir algún zumo o café con leche y acompañarlo con tostadas, cereales y algo de fruta. Según va avanzando el día la cantidad de comida ingerida, a lo largo de las cinco comidas recomendadas, debe ir disminuyendo. Así, la cena debe ser la más ligera.
Finalmente para conseguir unos buenos resultados, debes combinar una dieta equilibrada con ejercicio. Así, con todos estos pequeños cambios puedes conseguir una calidad de vida mejor y más saludable.