El Papa de Andrés, el señor Flerido Feliz, es un hacendado del Municipio de Tamayo y hacia todos los esfuerzos por salvar la vida de su hijo. Lo trasladan al hospital Jaime Sánchez del Batey Central. “Chele Viejo”, sigue diciéndome que: “cuando iban a proceder a operarlo, llamaron a varias personas para que donaran sangre para Andrés y solo yo pude hacerlo, los demás por alguna razón rara no la donaron, a pesar del esfuerzo de su padre”. El Dr. Michel lo opera y dice que en ese lugar había mejores condiciones, pero la verdad era que tenía miedo a la represalia del gobierno y le cerraran la clínica. Al otro día La policía vigilaba todos los movimientos de la familia en el hospital y peinaba todo el sector de Villa Estela buscando informaciones para saber que había sucedido. Andrés es trasladado de nuevo a la clínica, después de convencer al Dr. Michel con un fardo de dinero.
Los servicios de seguridad del gobierno encabezados por el asesino de la policía capitán Manuel Antonio Medina, se apersonaron a la clínica para interrogar al camarada Andrés y este le respondió “asesino, asesino, vete de aquí”. Por otro lado, todos en el Hospital Jaime Sánchez del Batey Central, incluidos médicos y enfermeras tenían miedo a la vigilancia implantada por la policía y las amenazas que recibían por haber atendido al joven revolucionario. Al cuarto día, es decir, el sábado 24, la herida a comenzado a gangrenarse, la cura es mínima, la policía lo impide e interroga y el camarada no habla. Lo rechaza y les grita de nuevo: “asesinos, déjenme tranquilo, fue un policía el que me hirió”. Se hacen esfuerzo en la clínica, pero los sicarios del gobierno no quieren su cura.
El día miércoles 28 de agosto de 1974, a los 8 días de haber sido herido de gravedad, el Papa de Andrés logra conseguir que algunos dirigentes reformistas le consiguieran el permiso para partir con él hacia la ciudad Capital. Salen en la ambulancia para Santo Domingo con Andrés muriendo y gangrenado, su padre Flerido, Chele Viejo, Eddy Feliz (su prima) y Fabio Feliz lo acompañan.
Lamentablemente en el cruce de San José de Ocoa, en la tardecita, camino a la capital muere. La policía insensible y cruel impidió que fuera atendido a tiempo en Barahona. Todos lamentamos esa muerte de ese joven ejemplar y revolucionario.
Los informantes de Barahona, al parecer hicieron su trabajo, Quiquito Piñeiro y un joven llamado Alfredo a quien le decíamos “Popote” fueron detenidos y después de varios días despachados. También el Mecánico Cándido y acusado del hecho. La Línea Roja del 1J4, interrogo a su miembro José Padilla, alias Bonsua para que explicara los hechos y después de un amplio cuestionamiento se concluyo que fue un terrible accidente. Explico que al sacar el revólver que estaba debajo de su Polo, al ir a Pasárselo al compañero Andrés, el gatillo o martillo se le enredo del mismo y al hacerle fuerza para zafarlo se disparo el arma. Se le saco de la ciudad, pero desobedeciendo, regreso y en el sector del callejón No. 2, fue apresado y acusado por la policía y el ministerio publico de asesinato en primer grado.
Tanto Cándido como Bonsua negaron conocerse en los tribunales, cosa que dio muy buenos resultados a los revolucionarios. A los 13 meses, el fiscal pidió 10 años de cárcel para Cándido, pero fue descargado y a Bonsua lo condenaron a 10 años de prisión. En apelación le rebajaron cinco años. Bonsua murió muchos años después como ejemplo de perseverancia revolucionaria. Todos recordamos al camarada Andrés de la Línea Roja del 1J4 como ejemplo de honorabilidad y valentía. A pesar de estar seriamente herido, nunca delato a sus compañeros. Los verdugos del régimen Balaguerista no lograron doblegarlo.
