Por FELIX BETANCES.
Para Ecos del Sur.
Recientemente
se celebró en Barahona, el octavo festival de la voz cristiana,
el cual fue bautizado con la mención “Un canto por la Patria”, en alusión al
bicentenario del nacimiento de nuestro Padre de la Patria Juan Pablo
Duarte.
No se de quien fue la idea de dedicarlo a la Patria ya que aunque fue un
gesto loable, lo que menos se hizo ahí fue cantarle a la Patria y lo que es peor,
cuando en ocasiones los conductores motivaban y solicitaban un aplauso por la Patria, a penas el 15 ó el
20 por ciento de los asistentes aplaudía. Hubo en ese aspecto, un gran
desacierto.
Por otro lado, hay que reconocer el gran esfuerzo
hecho por sus organizadores, los cuales hicieron hasta lo imposible para lograr
el éxito del evento, llevado a cabo durante 6 meses y en tres entregas, con
muchísimas dificultades.
A pesar de las fallas tales como falta de
organización y coordinación en algunas actividades, y hasta debilidades dejadas
entrever por parte del Jurado evaluador, en la parte final se vivió un gran
entusiasmo.
En la evaluación del Jurado, se vio claramente que
pasaron personas, que tuvieron una débil actuación con relación a otras que
fueron muy buenos exponentes, lo que dio lugar a cuestionamientos por parte de
algunas personas, las cuales manifestaron dudas y hasta llegaron a decir que
había una pre-selección.
Para citar un caso, en la última eliminatoria, hubo
un acontecimiento que levantó sospechas; en el momento en que le tocaba
el turno a una joven llamada Yarina Ramírez, la cual era una de las favoritas;
el micrófono perdió el sonido y tuvo que cantar casi al pulmón, pero todo
parece indicar que el jurado no tomó en cuenta eso. Es decir, el
micrófono se dañó en su turno pero luego se corrigió cuando le tocó el turno al
que resultó ganador del primer lugar, quien cantó después de ella. Eso
fue muy notorio.
Reitero que en su parte final, fue una actividad
concurrida y con mucho entusiasmo, donde hubo incluso el apoyo de las
principales autoridades de la provincia.
A juzgar por las expresiones del público, los
conductores del evento también hicieron una labor brillante.
Es bueno sugerir a los organizadores de eventos de
esa categoría, que para futuros proyectos, se tomen en cuenta las fallas
presentadas y que sirvan como experiencias vividas, para corregirlas o por lo
menos para no volver a repetirlas. Por ejemplo, no es justo poner a participar
en igualdad de condiciones a personas muy jóvenes sin ninguna experiencia, con
personas adultas, con muchos años de diferencia y con experiencias vividas en
diferentes escenarios y habiendo agotado varias oportunidades. Eso
también estuvo desajustado.
A pesar de todo como dice un viejo refrán, hay que
felicitar primero a los organizadores y luego a los ganadores, ya que mucha
gente salió gananciosa. Adelante.
