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miércoles, 10 de julio de 2013

OPINION: Muere Andrés de la Línea Roja del 1j4 (28 de agosto de 1974)-I

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POR JOSE ALCANTARA 
Para Ecos del Sur

Después de la reelección del Dr.  Joaquín Balaguer el 16 de mayo de 1974, la persecución en contra de los militantes de los  grupos de la izquierda  revolucionaria se había intensificado. Los miembros de la Línea Roja del 1J4 también comenzaron a ser reprimido en esta ciudad de Barahona. Ya los militantes del Movimiento Popular Dominicano (MPD), habíamos adquirido experiencia en esa dirección, aunque los chivatos no dejaban de realizar su trabajo, ubicando a los jóvenes antibalaguerista para entregarlos a las fuerzas represivas.

 En el MPD, después de haber perdido una gran cantidad de dirigentes  en la lucha sin cuartel que librábamos en contra del régimen de terror, hambre, miseria y represión del partido reformista, nos esforzábamos por aplicar la tesis de Mao, que establece que hay que “esforzarse al máximo por conservar las fuerzas propias y destruir las del enemigo”. Toda la organización Marxista Leninista, trataba a toda costa de preservar a sus dirigentes, permitiendo que solo los cabecillas del movimiento  estudiantil (FEFLAS), se mantuvieran en movimiento franco, pero siempre acompañado de alguien para que no fueran apresados solos y desaparecidos después.

Con los dirigentes de la Línea Roja, el MPD en esta región tenía muy buenas relaciones, tanto con el partido como con su frente de masa estudiantil, llamado Unión de Estudiantes Revolucionario (UER). Esas relaciones eran de hermandad, nos cuidábamos unos y otros. La camaradería era extraordinaria, buena y solidaria,  al punto que en algunas ocasiones se realizaban prestamos de armas de fuego para realizar  alguna acción militar  de parte de los dos grupos de izquierda. Sus dirigentes también sufrían de una intensa persecución dirigida por el célebre capitán de la policía nacional Manuel Antonio Medina y el famoso teniente William Tejada, también los agentes Cabo Diente, Hidalgo, Coco,  Pantaleón,  entre otros esbirros de la dictadura.

Tanto el MPD como la Línea Roja del 1J4, habían acordado dotar con armas cortas (revólveres y pistolas) a algunos miembros del movimiento estudiantil y de los frentes barriales, para cuando participaran en las movilizaciones que no salieran del liceo de educación media “Dr. Federico Henríquez y Carvajal”,   ante la represión o embestida de la policía, enfrentarlos con decisión, para evitar que los compañeros que estaban en las calles reclamando reivindicaciones sufrieran bajas innecesarias. Fue así como a José Padilla (Alias Bonsua) y al mecánico Cándido Peña se le entregaron sendas armas de fuego. A Cándido, una pistola calibre 32 y a Bonsua un revólver Smith and Wesson calibre 38 de 5 tiros. Con sus dirigentes Coordinábamos en la estrategia, en las campañas y en los combates.

 Comenzamos a comprender en el MPD, como dijo el camarada Mao Zedong,  de que:  “El sacrificio es necesario no sólo para destruir las fuerzas del enemigo, sino también para conservar las propias; la " conservación" parcial y temporal (Sacrificio o pago del precio) es indispensable para la conservación permanente del todo”. Eso queríamos, la conservación de toda nuestra fuerza, cuidando los cuadros y dirigentes ante cualquier eventualidad que el enemigo quisiera poner en práctica. Pero a pesar de eso, había mucho exhibicionismo de parte algunos de esos jóvenes revolucionarios, que sin ser agentes policiales o militares, exhibían las armas sin ningún tipo de razón. Por eso la línea roja decidió desarmarlos.