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lunes, 23 de septiembre de 2013

OPINION: Cuatro civiles ya han sido secretarios de las Fuerzas Armadas dominicanas (II)

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Caso dominicano

En República Dominicana se han conocido cuatro civiles como secretarios y/o ministros de las Fuerzas Armadas: Jacinto P. Peynado (1931-1932), Plinio R. Pina Chevalier (1933), Francisco E. Penzo (1933) y Joaquín Balaguer (1975). Los tres primeros fueron posicionados al inicio de la dictadura trujillista, mientras que el caso del doctor Balaguer fue producto de una crisis durante su tercer período presidencial.

Balaguer secretario de las Fuerzas Armadas

Tras la muerte del periodista Orlando Martínez, Joaquín Balaguer, entonces presidente de la nación dominicana, nombró el 7 de mayo de 1975 al general Neit Rafael Nivar Seijas como jefe de la Policía Nacional. En protesta por la designación, presentaron carta de renuncia el entonces secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, contralmirante Ramón Emilio Jiménez hijo, y los jefes de Estado Mayor de las instituciones castrenses: Enrique Pérez y Pérez, Ejército Nacional; Salvador Lluberes Montás (Chinino), Fuerza Aérea Dominicana, y Manuel Logroño Contín, Marina de Guerra, por "no estar de acuerdo con decisiones que fueron tomadas en la últimas horas de aquellos días".

Como respuesta, el presidente Balaguer asumió personalmente la jefatura de las Fuerzas Armadas, mediante el Decreto No. 853, y designó como jefe de la Marina de Guerra al vicealmirante Francisco Javier Rivera Caminero. Tres días después, el general Juan René Beuchamps Javier quedó designado como secretario de las Fuerzas Armadas y el general Braulio Álvarez Sánchez como jefe del Ejército.

Conclusión

Años atrás, los jefes de gobierno de las naciones del Cono Sur, incluyendo Centroamérica, designaban casi de manera exclusiva a militares de carrera en el principal puesto de mando militar. Sin embargo, desde hace cerca de dos décadas, América Latina ha asumido la tendencia a nombrar ministros civiles en la dirección de los ministerios de Defensa. En ese tenor, el Congreso Nacional dominicano discutió hace cinco años la modificación de la Ley No. 873, del 31 de julio de 1978, en el entendido de que se encontraba desfasada y no se correspondía con los nuevos aires de modernidad que exhibe gran parte de la región latina.

Hay quienes sostienen que el hecho de que un militar dirija el Ministerio de Defensa responde a la tradición bélica de un país. Esta postura no parece tener mucho peso, puesto que Colombia, un país inmerso en constantes conflictos bélicos internos, tiene al mando del ministerio a un civil, economista de profesión.

Otros plantean que un ministro civil en la Defensa puede coadyuvar a alcanzar logros que no se consiguen con un militar como jefe, pues se interpreta que un civil, como político al fin, puede exponer las cosas con más claridad al presidente de turno.

Pese a que existen dudas respecto a la inmediatez con la que República Dominicana se sumará a la tendencia latinoamericana que contempla la figura civil en lo militar, no es menos cierto que el país avanza y se actualiza en la nueva doctrina con la que se concibe el rol de las Fuerzas Armadas en momentos en que se redefinen las amenazas a la seguridad nacional y ciudadana. Los nuevos retos requieren nuevas legislaciones y nuevos reglamentos que faciliten el accionar y la toma de decisiones ante ellos.