POR ISMAEL BATISTA
Para ECOS DEL SUR
Es frecuente escuchar en los medios a analistas políticos, comentaristas de radio y televisión y más frecuentemente a políticos, referirse a expresidentes de la república calificándolos de estadistas o grandes estadistas.
Para ECOS DEL SUR
Es frecuente escuchar en los medios a analistas políticos, comentaristas de radio y televisión y más frecuentemente a políticos, referirse a expresidentes de la república calificándolos de estadistas o grandes estadistas.
Es probable que muchos de ellos piensen que ser un estadista u hombre de Estado está definido por el tiempo que permanece el gobernante dirigiendo el Estado o, por las maniobras que éste utilice para mantenerse en la dirección del gobierno o del Estado, aseveración ésta que puede crear confusión.
No en todos los casos es así, aunque la historia nos relata de grandes estadistas -como es el caso de Charles de Gaulle, en Francia, y de Vladimir Lenín, fundador y constructor del primer Estado socialista del planeta.
Lo cierto es que la condición de estadista está reservada para aquellos hombres, gobernantes o no, civiles o militares, con capacidad y decisión de organizar un estamento social, jurídico y político que tenga por objetivo básico el bien común de una nación. Para lograr esos propósitos es necesario la organización de instituciones que en el orden político y social estén dirigidas a tal fin.
La condición de estadista es una ardua labor reservada para hombres excepcionales. Es tarea de titánes la construcción de un Estado. Pero debemos aclarar que la constitución o fundación de un Estado es diferente a su construcción, pues resulta que el primero generalmente es el producto de actividades independentistas o de un guerra de liberación, y el segundo una ardua tarea que depende de la mentalidad, de los conocimientos, de la voluntad política que tengan sus propulsores y de la situación material e institucional del recién constituido Estado.
Ambos casos sustentan de manera determinante el desarrollo y construcción del Estado. Es por ello que esta tarea no se efectúa de la noche a la mañana; requiere de años. Un ejemplo, la organización del Estado socialista de Vietnam. Y a veces siglos, que es lo sucedido en la construcción del Estado dominicano.
Es importante retrotraerse a cuando fuimos descubiertos por España en 1492. La isla estaba organizada en cacicazgos. Para esa época en la que más tarde seria bautizada con el nombre de La Española. Era imposible imaginar la organización social, político jurídica que hoy llamamos Estado. Pero sucede que al ser la española descubierta por España, pasamos a ser territorio o colonia del Imperio Español, condición que será determinante en la gestación del Estado dominicano por las consecuencias de las repercusiones de los conflictos a ultramar que sostendrá España con otras naciones europeas.
Es siglos después del descubrimiento de América cuando se originan las luchas de los mercaderes o burgueses de Europa contra el sistema feudal; escenario en el cual las burguesías de Francia, Inglaterra y Holanda llevaban la delantera frente a España a tal nivel que, cuando el feudalismo había desaparecido en esos países, en España, quedaban fuertes vestigios del sistema feudal, condición ésta que será la que en el futuro determinaran la decadencia del Imperio Español. lógica dialéctica que en lo sucesivo establecerá las diferencias en el modo de producción de las fuerzas productivas de la Europa de esos años.
La desigualdad de desarrollo de las burguesías europeas se reflejaba en América. Como resultado de esos hechos, Haití, una colonia francesa, era más desarrollada que la parte española de la isla, lo que explica que Haití tiene la primicia, bajo las influencias de las luces de la revolución francesa de 1789, de haber constituido el 1 de enero de 1804 la primera república negra de la historia moderna y el segundo Estado del Nuevo Mundo.
Establecido el Estado haitiano, trayendo consigo la abolición de la esclavitud, los principales dirigentes se consideraban con suficiente poder para proclamarse emperadores, como fueron los casos de Jean-Jacques Dessalines y Faustino Soulouque; y hasta Henri Christopher se autoproclamó rey; pero la ínfulas de grandeza de los haitianos no se detienen, también acarician la antigua idea de la indivisibilidad de la isla, además de que tenían interés por la tierras de la parte española de la isla, factores que se conjugaron para frustrar el primer intento de los dominicanos en la fundación del Estado( Independencia Efímera de 1821 ), con la ocupación haitiana del 1822
