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sábado, 26 de abril de 2014

OPINION: Un ayuntamiento secuestrado

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POR JOSE LOPEZ 
Artículo enviado a ECOS DEL SUR

El gobierno municipal, alcadia o como se nos ocurra llamarle, pues hay una indefinición denominativa en muestro país,  tanto así que no  llamamos a su empleomanía como servidores publico, sino  simplemente empleados del ayuntamiento.

Para muchos estudiosos del derecho, el municipal es el primer poder del Estado, y han llegado a plantear tesis en ese orden con argumentos muy valederos que avalan el planteamiento.

El ayuntamiento constituye la relación más intima entre  el gobierno y el ciudadano por su cercanía, existe una relación  primaria entre ese estamento y sus moradores. Mientras más pequeño es el municipio o distrito municipal mucho más estrecha  se constituye esa relación.

Sin embargo ese vínculo es idealista, ya que en  la práctica los ediles en la mayoría de las veces se apartan y construyen con su forma de regentear un desligamiento que rompe ese lazo que se podría decir que es casi natural.  

En lo referente al municipio de Santa Cruz no escapa a ello, y yo diría aun más, que es una expresión viviente de lo que acabo de platear. El actual incúmbete cumplirá  16 años presidiendo la alcaldía y la relación existente entre la población y el ayuntamiento es ínfima  y tergiversada, debido a que las oficinas del mismo estas constituida en la casa del mencionado gerente publico.
Lo último se debe a la concepción ideológica del Alcalde, pues es un consumado populista, y debido a esa forma de pensar y actuar trabaja en lo superficial evadiendo el fondo de los problemas centrales.

El ayuntamiento de Barahona está secuestrado por un pequeño grupo alrededor de una visión estrecha que no permite una participación social, allí se toman decisiones relevante donde el ciudadano no tiene la mínima idea.

No se rinde cuenta, no se involucra los sectores. En definitiva se administra como una finca particular olvidando que el poder emana del pueblo.

Es tiempo de tomar conciencia sobre esta realidad y darle el sentido real al primer gobierno de los barahoneros, recatemos esa relación, démonos un ayuntamiento diferente, donde los ciudadanos seamos socios igualitarios de la cosa pública, con derecho a tener beneficios iguales.