Desde su trinchera en la Habana, habla Fidel Castro:
"A medida que transcurrían las horas del mediodía, después de las comunicaciones mencionadas, llegaban por todas partes noticias de la indignación y la rebeldía populares. En la ciudad de Caracas, centro principal de los acontecimientos, un mar de pueblo avanzaba por calles y avenidas hacia el Palacio de Miraflores y las instalaciones centrales de los golpistas. En mi desesperación de amigo y hermano del prisionero, mil ideas me pasaban por la mente.
¿Qué podíamos hacer con nuestro pequeño celular? A punto estuve de llamar por mi cuenta al mismísimo general Vázquez Velasco. Nunca había hablado con él ni sabía cómo era. Ignoraba si respondería o no, y cómo lo haría. Y para esa singular misión no podía contar con los valiosos servicios de María Gabriela. Lo pensé mejor. A las 4:15 de la tarde llamé a nuestro Embajador en Venezuela, Germán Sánchez. Indagué con él si creía que Vázquez Velasco respondería o no. Me dijo que tal vez sí."
Desde ese mismo momento Fidel pasa de simple espectador en la distancia, a ser actor directo y arquitecto del plan comunicacional que dio al traste con la trama traidora de los militares golpistas.
Continúa el comandante Castro:
“Llámalo —le pedí—, usa mi nombre, exprésale de parte mía la opinión de que un río de sangre podría correr en Venezuela, derivado de los acontecimientos. Que sólo un hombre podría evitar esos riesgos: Hugo Chávez. Exhórtalo a que lo pongan de inmediato en libertad, para impedir ese curso probable de los acontecimientos”.
Ese intercambio comunicacional entre Fidel, la hija de Chávez, el periodista Randy Alonso Falcón y el uso adecuado y en tiempo record de un celular, fueron determinantes para revertir el curso de los acontecimientos que se cernía sobre Venezuela en Abril del 2002.
Sigamos con Fidel Castro:
(…) Bueno, eso lo escucharon millones de venezolanos, mayoritariamente anti golpistas, y los militares fieles a Chávez, a los que se trató de confundir y paralizar con las mentiras descaradas de la supuesta renuncia. En horas de la noche, a las 11:15, llama de nuevo María Gabriela. Su voz tenía acento trágico. No la dejo terminar sus primeras palabras y le pregunto: “¿Qué ha ocurrido?” Me responde: “A mi padre lo han trasladado de noche, en un helicóptero, con rumbo desconocido”. “Rápido”, le digo, “en unos minutos hay que denunciarlo con tu propia voz”.
Fíjese cómo Fidel da valor determinante a la comunicación, le dice: "Rápido, en unos minutos hay que denunciarlo con tu propia voz". Como puede verse, en ese momento, en que los golpista se creían tenerlo todo bajo control, pues se le había presentado de repente un factor imprevisto, la presencia directa del Comandante de la Revolución cubana siendo aliado directo del presidente prisionero y del proceso transformador en marcha y en amenaza de abortar en la Venezuela de Simón Bolivar.
Es Fidel Castro el que da el sentido decisivo y la importancia determinante del periodismo y la comunicación en acontecimientos con perspectivas de definir el curso del devenir continental, con aquél celular en aquellos acontecimientos que ya son historia.
Habla Fidel: "Yo me había convertido en una especie de reportero de prensa que recibía y transmitía noticias y mensajes públicos, con el simple uso de un celular y una grabadora en manos de Randy. Era testigo del formidable contragolpe del pueblo y las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela." El golpe había sucumbido!
