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lunes, 5 de mayo de 2014

EL JILGUERO: Fidel, un periodista y aquél celular (I)

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POR SANTOS SALVADOR CUEVAS 
 Para ECOS DEL SUR.

El ser ciudadano del mundo, consecuente con un ideal de redención y paz, invita a rememorar de manera reiterativa aquél acontecimiento en que, desde su centro de mando en la Habana y con un celular como arma de combate y defensa, el Comandante Fidel Castro se apoya en esa herramienta para desarticular la puesta en marcha del golpe de Estado fascista que mantuvo secuestrado y al filo de la muerte al entonces presidente de Venezuela, el fenecido Comandante Hugo Chávez Frías.

Esa llamada de la hija del presidente Chávez, la joven María Gabriela Chávez Colmenares, al Comandante Fidel Castro, el valor y la crudeza de sus palabras al poner al tanto  al líder de la Revolución cubana de los acontecimientos en marcha en la Venezuela bolivariana, y la manera magistral como Fidel Castro puso en marcha el plan de contra ataque comunicacional, vinieron a ser la carta decisiva para revertir los acontecimientos, volcar la mirada del continente hacia Venezuela, poner al desnudo el golpe fascista y evitar al mundo ser testigo de un baño de sangre de consecuencias muy trágicas e impredecibles en el Cono Sur.
 
Habla el Comandante Fidel Castro:

"Horas después, ya en pleno día 12 de abril, en un momento (Chávez) se las arregla para realizar una llamada telefónica, y habla con su hija María Gabriela. Le afirma que no ha dimitido, que es un “presidente prisionero”. Le pide que me lo comunique para que yo lo informe al mundo. La hija me llama de inmediato el 12 de abril, a las 10:02 de la mañana, y me transmite las palabras de su padre.

"Le pregunto de inmediato: “¿Tú estarías dispuesta a informarlo al mundo con tus propias palabras?

“¿Qué no haría yo por mi padre?”, me responde con esa precisa, admirable y decidida frase.
"Sin perder un segundo, me comunico con Randy Alonso, periodista y director de la “Mesa Redonda”, conocido programa de televisión. Con teléfono y grabadora en mano, Randy llama al celular que me dio María Gabriela. Eran casi las 11:00 de la mañana. Se graban las palabras claras, sentidas y persuasivas de la hija que, transcritas de inmediato, se entregan a las agencias cablegráficas acreditadas en Cuba y se transmiten por el Noticiero Nacional de Televisión a las 12:40 del 12 de abril del 2002, en la propia voz de Gabriela. La cinta se había entregado igualmente a las televisoras internacionales acreditadas en Cuba. La CNN desde Venezuela transmitía con fruición las noticias de fuentes golpistas; su reportera en La Habana, en cambio, divulgó rápidamente desde Cuba, al mediodía, las palabras esclarecedoras de María Gabriela.
 
"La incertidumbre rodeaba el destino del líder bolivariano, quien había sido hecho prisionero aquella madrugada en Miraflores por los militares gorilas, entrenados a la usanza de Washington y aliados a la oligarquía fascista, y conducido a destino desconocido"

Una llamada telefónica a Fidel de la hija de Chávez, María Gabriela Chávez Colmenares, esa mañana, daría un giro en la historia.

“Hace dos horas logramos comunicarnos con mi papá, nos llamó por teléfono y nos dijo que, por favor, le comunicáramos al mundo entero que él en ningún momento ha renunciado”
Ya para ese momento los golpista, con el líder Chávez cautivo y secuestrado en lugar desconocido, habían propalado al mundo la versión de que lo acontecido, es decir, el intento de traspaso de mando estaba sustentado en la renuncia del mandatario, versión que corría como reguero de pólvora y tenía a la nación en ascua pues pocos sabía a ciencia cierta de que Venezuela estaba siendo objeto de un fraude macabro auspiciado y diseñado por los EE.UU. y que estaba fundamentado en la desinformación y secuestro de la verdad, fue sólo esa decisión audaz de la hija del presidente Chávez y la manera inmediata, con decisiones muy certeras del líder cubano Fidel Castro como se vino abajo todo el plan imperialista llevado a cabo en Venezuela.