POR ÁGUEDA RAMÍREZ DE RODRÍGUEZ,
para Ecos del Sur.
Maestro consagrado, en mayo de 1977 fue jubilado Don Virgilio tras más de 40 años de ejercicio magisterial.
Hijo de Don Eligio Peláez y de Doña Efigenia Suero, vio la luz en esta ciudad de Barahona, en 1907. Muy joven inició estudios universitarios de Ingeniería Civil, los cuales no concluyó y, unido en matrimonio durante 62 años con Doña Manuela Susaña, procreó a Silvio Pericles, Publio Virgilio, Federico Guillermo, Ligia Marcela y Milagros. De todos, sólo le sobrevive Publio.
Consagrado al hogar, fue atento y detallista. Gustaba además dar mantenimiento a la casa, para lo cual poseía herramientas de todo tipo. En el barrio hacía las veces de enfermero, inyectando a todo quien lo necesitaba.
Durante los años 30, se desempeñó como Oficinista en el Ingenio Barahona, de 1941 a 1951 como profesor en la provincia Independencia -Jimaní- y en Tierra Nueva, llegando a ser Director de la Escuela Especial Fronteriza. A partir de 1951 fue profesor de Matemáticas en el Liceo Dr. Federico Henríquez y Carvajal, así como en los colegios Divina Pastora, Morgan y Academia Franciscana.
Gustaba caminar, por lo que con frecuencia se le veía recorriendo a pie los terrenos que en la sección Santa Elena de este municipio poseían sus padres. También le gustaba recitar y creía en los sueños y en la medicina naturista, por lo que preparaba sus remedios a base de plantas y rechazaba a los médicos.
Católico consagrado, perteneció a la Congregación Altagraciana de la Iglesia Católica, siendo además cursillista de cristiandad. Leía diariamente la Biblia y cada viernes ayunaba desde las 6 de la tarde, hasta la misma hora del sábado. Los domingos asistía a misa.
Maestro consagrado, en mayo de 1977 fue jubilado Don Virgilio tras más de 40 años de ejercicio magisterial.
Hijo de Don Eligio Peláez y de Doña Efigenia Suero, vio la luz en esta ciudad de Barahona, en 1907. Muy joven inició estudios universitarios de Ingeniería Civil, los cuales no concluyó y, unido en matrimonio durante 62 años con Doña Manuela Susaña, procreó a Silvio Pericles, Publio Virgilio, Federico Guillermo, Ligia Marcela y Milagros. De todos, sólo le sobrevive Publio.
Consagrado al hogar, fue atento y detallista. Gustaba además dar mantenimiento a la casa, para lo cual poseía herramientas de todo tipo. En el barrio hacía las veces de enfermero, inyectando a todo quien lo necesitaba.
Durante los años 30, se desempeñó como Oficinista en el Ingenio Barahona, de 1941 a 1951 como profesor en la provincia Independencia -Jimaní- y en Tierra Nueva, llegando a ser Director de la Escuela Especial Fronteriza. A partir de 1951 fue profesor de Matemáticas en el Liceo Dr. Federico Henríquez y Carvajal, así como en los colegios Divina Pastora, Morgan y Academia Franciscana.
Gustaba caminar, por lo que con frecuencia se le veía recorriendo a pie los terrenos que en la sección Santa Elena de este municipio poseían sus padres. También le gustaba recitar y creía en los sueños y en la medicina naturista, por lo que preparaba sus remedios a base de plantas y rechazaba a los médicos.
Católico consagrado, perteneció a la Congregación Altagraciana de la Iglesia Católica, siendo además cursillista de cristiandad. Leía diariamente la Biblia y cada viernes ayunaba desde las 6 de la tarde, hasta la misma hora del sábado. Los domingos asistía a misa.
Fue objeto de reconocimientos por parte del INDESUR, con el premio Iguana de Oro; la Fundación de Apoyo a los Sectores de Servicios de Barahona, y la Asociación de Abogados Penalistas de Barahona.
El 18 de mayo de 1997 falleció Don Virgilio en esta ciudad de Barahona, luego de sufrir una caída que le ocasionó fractura de la cadera. Más tarde, sufrió trastornos de las Vías Digestivas, los cuales lo mantuvieron en cama durante varios días.
En reconocimiento a su labor educativa, una escuela del Nivel Básico en esta ciudad de Barahona lleva su nombre.
