POR HUMBERTO BAEZ.
Para ECOS DEL SUR
En el discurrir de la vida las familias están sometidas a diferentes acontecimientos la mayoría de estos imprevistos no deseados. La unión matrimonial por cualquier religión obliga a cumplir con sacramentos y normas.
A pesar de todo esto, en la vida entre marido y mujer suceden deslices, o bien los llamados,” Tropezones,” sin desearlo en determinadas situaciones se conciben hijos con otra mujer fuera del matrimonio.
Estos se mantienen en la mayoría de los casos con mucha discreción para no crear situaciones conflictivas en el matrimonio, son los llamados hijos de la calle. Al pasar el tiempo el pequeño crece, como también comienza demandar cosas para satisfacer las necesidades de él y la madre. Este nuevo miembro, es el llamado entre los demás, el “Hermano Pobre”.
Para el ejemplo, desde el parto todo debe ser costeado por el padre o hermanos, al crecer toda la alimentación debe estar asegurada.
De igual manera la vestimenta y la Educación si es que estudia. Cuando el hermano crece es necesario buscarle trabajo, de igual forma, en su enfermedad la medicina hay que donársela.
Como “El Hermano Pobre” ya tiene familia y es grande, las necesidades se incrementan. Las presiones son fuertes para conseguir espacio para él y su numerosa familia. Para colmo tengo el” Hermano Pobre” de vecino, la familia la tengo metida todo el día en la casa, principalmente a la hora del almuerzo. Los hijos tienen mi casa hecha un desastre, poniendo en peligro la integridad de mi familia.
Las necesidades insatisfechas son grandes y se tramiten al padre o los hermanos, mis descendientes con el tiempo ya son profesionales su vida por su capacitación y trabajo es diferente, en lo económico y otras cosas.
” El Hermano Pobre”, por falta de iniciativa y responsabilidad, no estudio y tampoco se dedico al trabajo, ya que siempre ha vivido de la dadiva. Con exigencia mantiene presión para se le conceda una serie de privilegios, que al no ser reconocido por la familia se le dificultan. Este “Hermano Pobre”, querido y siempre protegido, ya no le soportamos tantas demandas para toda su numerosa familia, puesto que también la nuestra tiene las propias.
La responsabilidad como padre es cumplir con nuestro deber con los míos, alimentarlos, curarlos y educarlos. Ahora también demanda documentación, piensa viajar al extranjero y no dispone de ella.
El” Hermano Pobre”, dentro de lo posible debe reflexionar y aceptar con humildad y paciencia que no siempre estará recibiendo ayuda debe reflexionar agradeciendo todo cuanto le hemos apoyado, reaccionar y contribuir con sacrificio a la búsqueda de soluciones a sus acuciantes problemas para lograr una mejor calidad de vida.
El proverbio reza; AYUDATE QUE YO TE AYUDARE. UN GRANO NO HACE GRANERO, PERO AYUDA AL COMPAÑERO.(Cualquier parecido o similitud con el vecino es pura casualidad)
Para ECOS DEL SUR
En el discurrir de la vida las familias están sometidas a diferentes acontecimientos la mayoría de estos imprevistos no deseados. La unión matrimonial por cualquier religión obliga a cumplir con sacramentos y normas.
A pesar de todo esto, en la vida entre marido y mujer suceden deslices, o bien los llamados,” Tropezones,” sin desearlo en determinadas situaciones se conciben hijos con otra mujer fuera del matrimonio.
Estos se mantienen en la mayoría de los casos con mucha discreción para no crear situaciones conflictivas en el matrimonio, son los llamados hijos de la calle. Al pasar el tiempo el pequeño crece, como también comienza demandar cosas para satisfacer las necesidades de él y la madre. Este nuevo miembro, es el llamado entre los demás, el “Hermano Pobre”.
Para el ejemplo, desde el parto todo debe ser costeado por el padre o hermanos, al crecer toda la alimentación debe estar asegurada.
De igual manera la vestimenta y la Educación si es que estudia. Cuando el hermano crece es necesario buscarle trabajo, de igual forma, en su enfermedad la medicina hay que donársela.
Como “El Hermano Pobre” ya tiene familia y es grande, las necesidades se incrementan. Las presiones son fuertes para conseguir espacio para él y su numerosa familia. Para colmo tengo el” Hermano Pobre” de vecino, la familia la tengo metida todo el día en la casa, principalmente a la hora del almuerzo. Los hijos tienen mi casa hecha un desastre, poniendo en peligro la integridad de mi familia.
Las necesidades insatisfechas son grandes y se tramiten al padre o los hermanos, mis descendientes con el tiempo ya son profesionales su vida por su capacitación y trabajo es diferente, en lo económico y otras cosas.
” El Hermano Pobre”, por falta de iniciativa y responsabilidad, no estudio y tampoco se dedico al trabajo, ya que siempre ha vivido de la dadiva. Con exigencia mantiene presión para se le conceda una serie de privilegios, que al no ser reconocido por la familia se le dificultan. Este “Hermano Pobre”, querido y siempre protegido, ya no le soportamos tantas demandas para toda su numerosa familia, puesto que también la nuestra tiene las propias.
La responsabilidad como padre es cumplir con nuestro deber con los míos, alimentarlos, curarlos y educarlos. Ahora también demanda documentación, piensa viajar al extranjero y no dispone de ella.
El” Hermano Pobre”, dentro de lo posible debe reflexionar y aceptar con humildad y paciencia que no siempre estará recibiendo ayuda debe reflexionar agradeciendo todo cuanto le hemos apoyado, reaccionar y contribuir con sacrificio a la búsqueda de soluciones a sus acuciantes problemas para lograr una mejor calidad de vida.
El proverbio reza; AYUDATE QUE YO TE AYUDARE. UN GRANO NO HACE GRANERO, PERO AYUDA AL COMPAÑERO.(Cualquier parecido o similitud con el vecino es pura casualidad)
