POR DAVID RAMÍREZ
Enviada a Ecos del Sur
Entre los pocos intelectuales que si llegaron a publicar uno de esos cuentos ya eternos, convertidos en aportación al género literario de su país por su extraordinaria calidad, tenemos al narrador, ensayista y poeta español Asensio Sáez García quien, ha mediado de los cincuenta, publicó en una revista literaria el cuento “El hombre que amó a María Montez”.
El cuento de Sáez, en el ámbito literario, tiene la característica de una narrativa a la vieja usanza, con el mérito de aproximarnos y hasta hacernos creer partícipes en la narración. Escrito en plena dictadura franquista y como un desafío social, el autor aborda la soledad, miseria y ensoñadoras ambiciones de su principal personaje, un panadero pueblerino que solo aspiraba a conocer en persona a la dama de su sueño; María Montez, la bella Amara de la película “Alí Baba y los 40 Ladrones".
Para el humilde panadero, en el tedio de su rutina laboral y su miserable existencia, la Montez era la mujer ideal, su musa dominguera, aquella a quien él le escribía constantemente cartas, soñando con lo imposible.
Por su mente solo se cruzaba el hermoso pensamiento que ocurriera un milagro a la altura de Hollywood, que su amada inspiradora le respondiera o tal vez conmovida por sus cartas se apareciera en la puerta de la panadería preguntando por él y, en una actitud un tanto surrealista, le pidiera unos sus panes, aquel con el corazón atravesado por la flecha del amor que el mismo fabricaba con sus manos, bajo influjo quimérico y fantasías soñadoras como en las “Noches de Arabia”.
El cuento “El hombre que amó a María Montez”, es todo un clásico en la historia de la literatura de Murcia, España, escrito con una maestría sin igual, tanto así que el escritor Francisco Javier Díez lo califica de “singular”. Para ese escritor, Sáez García “mezcla la realidad y ficción en dosis medidas”, donde lo “emotivo, humano y lo poético” se mezclan, sin olvidar aspectos muy importantes de la sociedad española en la época del dictador Francisco Franco, como los marginados sociales.
Porque en la España franquista, para ese heterogéneo grupo social, fantasear con las divas de las películas domingueras era solo un escape natural a las presiones económicas, la opresión de la dictadura y los fantasmas de la soledad.
Enviada a Ecos del Sur
Entre los pocos intelectuales que si llegaron a publicar uno de esos cuentos ya eternos, convertidos en aportación al género literario de su país por su extraordinaria calidad, tenemos al narrador, ensayista y poeta español Asensio Sáez García quien, ha mediado de los cincuenta, publicó en una revista literaria el cuento “El hombre que amó a María Montez”.
El cuento de Sáez, en el ámbito literario, tiene la característica de una narrativa a la vieja usanza, con el mérito de aproximarnos y hasta hacernos creer partícipes en la narración. Escrito en plena dictadura franquista y como un desafío social, el autor aborda la soledad, miseria y ensoñadoras ambiciones de su principal personaje, un panadero pueblerino que solo aspiraba a conocer en persona a la dama de su sueño; María Montez, la bella Amara de la película “Alí Baba y los 40 Ladrones".
Para el humilde panadero, en el tedio de su rutina laboral y su miserable existencia, la Montez era la mujer ideal, su musa dominguera, aquella a quien él le escribía constantemente cartas, soñando con lo imposible.
Por su mente solo se cruzaba el hermoso pensamiento que ocurriera un milagro a la altura de Hollywood, que su amada inspiradora le respondiera o tal vez conmovida por sus cartas se apareciera en la puerta de la panadería preguntando por él y, en una actitud un tanto surrealista, le pidiera unos sus panes, aquel con el corazón atravesado por la flecha del amor que el mismo fabricaba con sus manos, bajo influjo quimérico y fantasías soñadoras como en las “Noches de Arabia”.
El cuento “El hombre que amó a María Montez”, es todo un clásico en la historia de la literatura de Murcia, España, escrito con una maestría sin igual, tanto así que el escritor Francisco Javier Díez lo califica de “singular”. Para ese escritor, Sáez García “mezcla la realidad y ficción en dosis medidas”, donde lo “emotivo, humano y lo poético” se mezclan, sin olvidar aspectos muy importantes de la sociedad española en la época del dictador Francisco Franco, como los marginados sociales.
Porque en la España franquista, para ese heterogéneo grupo social, fantasear con las divas de las películas domingueras era solo un escape natural a las presiones económicas, la opresión de la dictadura y los fantasmas de la soledad.
