POR MANUEL MEDINA
Para Ecos del Sur
El domingo 23 de noviembre la Iglesia celebró la fiesta de Cristo Rey del Universo. Con esta fiesta, los fieles católicos ponemos fin al año litúrgico, nos avocamos a entrar en el adviento (del latín: adventus Redemptoris. Venida del redentor), es el primer período del año litúrgico.
Consiste en un tiempo de preparación espiritual para la celebración del nacimiento de Jesús. Este es un tiempo de profunda reflexión y oración, caracterizado por la espera, vigilia, arrepentimiento, perdón y alegría. Esperamos el nacimiento del niño Jesús en nuestros corazones.
El adviento es un tiempo de compartir lo poco o mucho que tenemos, con los más necesitados. Recordando siempre que el grande, el Rey de reyes, se hizo hombre y habitó entre nosotros, olvidándose de su condición de Dios, compartiendo con los más necesitados. Su prédica siempre fue clara y precisa: “No he venido a este mundo a ser servido; sino para servir”. Magnífico ejemplo nos da el señor.
Cuántos en nombre de ese Jesús, juegan con la miseria de este pueblo. Cuántos se han olvidado de lo que dijo el divino Rabí de Galilea: “Primero entrará un camello por el ojo de una aguja, que un rico al reino de los cielos”.
No es que sea malo la adquisición de bienes materiales, malo o bueno es la forma de adquirirlos y el uso que le demos. No puede ser de cristianos la acumulación de dinero basado en la corrupción (forma ilícita de apropiarse del dinero de los impuestos que paga el pueblo y que debe ser devuelto en bienes y servicios al mismo pueblo). Tampoco puede ser visto con caridad la explotación despiadada de hombres y mujeres con el objetivo de acumular riqueza, pagando míseros sueldos a los que generan esos grandes beneficios.
La inequidad se manifiesta día a día, cuando las personas que el pueblo ha puesto para administrar sus recursos, no lo devuelven en bienes y servicios, que vayan a mejorar la calidad de vida del pueblo que lo eligió.
Pero la mayor inequidad-desigualdad e injusticia se pone en evidencia, cuando se espera diciembre para enrostrarle a la masa pobre todo el desprecio que se siente por ellos.
Los ponen hacer largas filas, a correr de arriba para abajo, detrás de pseudos dioses y señores que creen que es de su dinero que están dando, juegan con la pobreza de las gentes.
Abusan de un pueblo inculto, inconsciente; pero que más tempano que tarde se ha ido dando cuenta que ya basta de atajar para que otro enlace.
En este tiempo de adviento la iglesia nos pone cuatro domingos para que reflexionemos y coloquemos en nuestros hogares una corona de pino o del material que esté a nuestro alcance, al igual se hace en la iglesia, con cuatro velas, una para cada domingo de adviento. En cada domingo se asigna un valor, por ejemplo: Primer domingo Amor; segundo Paz; tercero Tolerancia; cuarto Fe.
El amor, es la fuerza que mueve el mundo. Por amor fue una vez al calvario con una cruz a cuesta. Recuerden que el bien que hace se queda en ti; pero el mal que hace regresa a ti.
La paz, es un estado a nivel social o personal, en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad. Es responsabilidad de las autoridades garantizar la paz comunitaria; pero sin palo, y la tranquilidad; pero sin tener que trancar a las personas, proporcionándoles las condiciones que dignifiquen su estado de vida.
La tolerancia social, es el respeto hacia las ideas, creencias o prácticas cuando son diferentes o contrarias a las propias. Debemos ser tolerantes para con los otros: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
La fe, es la seguridad o confianza en una persona, cosa, opinión o doctrina. Yo tengo fe que todo cambiará, que reinará por siempre el amor.
Lucas 2, 4: “Gloria a Dios en las alturas y la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.
El señor se complace en aquellos que lo personifican en cada acción con los demás”.
¡Que el Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, les ilumine y les permita tener, junto a su familia, una navidad bendecida y próspero y venturoso año 2015!
¡Que el Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, les ilumine y les permita tener, junto a su familia, una navidad bendecida y próspero y venturoso año 2015!
