BUSCAR EN NUESTRA PAGINA

Header Ads

viernes, 5 de diciembre de 2014

OPINION: Petro Caribe: Una puñalada trapera que muchos esperábamos.

0 comments
POR JOSE VALENTIN PEREZ 
Articulo enviado a Ecos del Sur

El acuerdo Petro Caribe fue  un acuerdo firmado entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Dominicana el 29 de junio del 2005, el objetivo de este acuerdo  buscaba  la integración comercial entre ambas naciones mediante el uso soberano de los recursos naturales y energéticos en beneficio directo de sus ciudadanos.

Para la mayoría de los dominicanos este acuerdo se convirtió en un rayo de esperanza, porque con la firma de este convenio  el país comenzaba a oxigenarse y el tema de los hidrocarburos dejaría de ser la piedra en el zapato para el estado dominicano.

 El país celebró la firma del convenio por las múltiples facilidades que este nos ofrecía que iban desde la asignación de tasas de intereses blandas, hasta realizar pago que amortizaran los consumos con productos agrícolas, básicamente habichuelas negras.

En el 2011, 6 años después de firmado este acuerdo una trágica noticia  deprimió al pueblo dominicano,  Hugo Chávez Frías, fue diagnosticado con Cáncer. Para los dominicanos  menos instruidos, esta noticia cayó como un cántaro de agua fría en medio de un sueño, por los lazos fraternales y comerciales que se habían desarrollado entre ambas naciones; para los más instruidos la noticia fue más devastadora, porque desde ya sabíamos que un agravamiento de Chávez y un posterior deceso arrastrarían consigo el fin de una época de sosiego.

Al día de hoy la deuda  con Venezuela ronda los US$4,000 millones, y pese a las facilidades que se nos brindaron de amortizar la deuda con el pago de productos agrícolas el estado dominicano  apenas ha podido pagar unos US$ 140 millones.

¿Que ha pasado que la República Dominicana siendo un país altamente  productivo agrícolamente hablando, haya  pagado un monto tan pírrico?

El surgimiento de grupos neoliberales que hicieron del negocio de las habichuelas negras, producto muy consumido en Venezuela  y con los que básicamente se amortizaría la deuda  un negocio lucrativo para enriquecimiento personal.

 Utilizaron la excusa de que  Rep. Dominicana no contaba con suficiente producción de este rubro para cubrir la demanda de Venezuela, y las comenzaron a comprar en los EE.UU, y en otros países de América Latina, para luego vendérsela al Ministerio de agricultura y de esta forma hacer negocios redondo.

Otra excusa de los grupos neoliberales fue alegar que la habichuela que se producía en Rep. Dom. Carecía de la calidad  y de los controles sanitarios exigidos por Venezuela.
! Y  nos preguntamos!

¿Acaso el  MAT de Venezuela (Ministerio del Poder Popular para Agricultura y Tierras)  no realizo  un periplo en la Rep. Dom.  en el que se satisficieron  sobre la calidad de la tierra con que cuenta este país, y  si realmente la Rep. Dom. está en capacidad de  producir  la demanda de habichuelas que realmente ellos necesitaban?

¡No es así como funcionan las firmas de acuerdos internacionales, son varias las rondas de negociaciones llevadas a cabo entre las naciones involucradas,  y hasta que todos y cada uno de los puntos del contrato no están consensuados no se cierra ni se firma dicho acuerdo!

En la República Dominicana  se da la particularidad que aunque sí  tenemos muy buenos comisionados, al momento de cerrar las negociaciones y defender la nación, se interpone el capitalismo salvaje que arrasa con todo a su paso.

 Apenas hemos pagado unos US$ 140 millones a Venezuela con productos agrícolas, la deuda actual es de aproximadamente US$ 4,000. Millones.

Esa misma deuda acaba de ser vendida a un Banco Norteamericano (Goldman Sachs) y  pese a que se rumora que el tiempo de  amortización de la deuda no variará (25 años) tendremos que realizar todos los pagos en efectivo.

 Acabamos de recibir del actual presidente Venezolano una puñalada trapera.
¡A ver si ahora si los propietarios de Goldman Sachs, les reciben a los neoliberales las habichuelas negras que tienen almacenadas por millares sabe Dios donde!