El Faro del Sur

OPINION: El objetivo es construir una casa aunque se muera la montaña.

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Por Yván Ariel Gómez Rubio. 
 
Barahona ha sido promocionada como un destino turístico por la belleza de sus costas, montañas, ríos y la hospitalidad de su gente. 

También, el Estado ha mostrado un interés importante para lograr el desarrollo turístico de esta zona.

Eso, junto al poco apoyo que recibe el campo hace que miles de personas decidan dejar la zona rural para ir a las ciudades. 

No se puede dejar de mencionar la alta tasa de nacionales haitianos que día a día vienen al país y se radican en esta ciudad de Barahona.

Es evidente un crecimiento, pero este crecimiento ha sido desordenado. No hay un plan ni un proyecto que oriente dicho crecimiento en población y en estructura.

Tanto el gobierno central como el municipal deben mirar hacia el futuro y planificar la ciudad que queremos. De no ser así, tendremos un problema a largo plazo que costará  millones y millones para resolverlo

Un ejemplo del crecimiento desordenado es la franja de la montaña que bordea los sectores de Casandra, El Alfa, La Raqueta y Los Guandules, una situación que está a los ojos de las autoridades y que no se toma en cuenta. 

Cientos de árboles están siendo derribados con el único fin de construir una vivienda aunque sea de pajas o zinc.

En una conversación informal con un residente de la parte montañosa afectada que colinda con la Raqueta, y que nos reservamos su identidad, señala que lo más importante es tener un techo para poder darle protección a su familia porque no tienen respuestas del Estado.

 Muchos de ellos a lo mejor ignoran el daño que hace derribar los árboles de las montañas,  eso podría ser entendible en personas de bajo nivel de formación y académico, lo que no es entendible es la poca atención del Estado en el tema.

No vale de nada hacer programas de reforestación si por otro lado permitimos la tala y las tumbas de montañas con fines agrícolas.

Ánimo que todavía hay tiempo para no convertirnos en un Haití.