Mirilio recibe respaldo de su gente

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POR STILL PÉREZ

En estos días, ante pruebas difíciles, he visto manifestarse a mi alrededor la solidaridad humana, quizás como nunca antes. 

El valor de la solidaridad tiene fundamentos divinos y naturales, su razón de ser descansa en la perfección de la Obra de Dios. 

La humanidad es hermosa, un artista, Jehová Dios, es su creador; al crearla produjo una verdadera joya, una obra de arte, se inspiró cuando hizo cada hombre y cada mujer, y colocó alrededor suyo la naturaleza, otra maravilla de su majestuosa producción. 

Pérdidas sensibles de seres cercanos y amigos afrontando enfermedades, han merecido la respuesta solidaria inmediata de otros humanos, sensibilizados por el dolor ajeno, lo cual es hermoso. 

El amigo, colega y hermano, Francis Peña, recibió las pintas de sangre que necesitaba, tras sucesivos gestos que desbordaron la solidaridad humana.

Sus familiares, amigos cercanos, conocidos suyos, autoridades hospitalarias, cuerpo médico y la clase locutoril, unieron voluntades para crear una cadena de solidaridad a su alrededor, logrando con éxito subvenir a su necesidad.

Quien escribe, superada ya la necesidad de la sangre de nuestro hermano Mirilio, ha recibido decenas de mensajes, de personas con voluntad de donar, en nobles gestos que hacen revalorizar la condición humana. A todos ellos, gracias por tanto.

¡Dios es bueno!