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Barahonera durmiendo en una cama dura: La realidad de familiares de pacientes con Covid-19

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Por  Yamer Javier

SANTO DOMINGO.- Ángela Cueva llegó hace diez días desde Barahona al Hospital Regional Marcelino Vélez Santana, con su hija de 20 años afectada por el Covid-19.

Desde ese día ha tenido que dormir en un banco duro de cemento del referido hospital, en el que se cubre del frío de la noche con una sábana (o frisa) amarilla.

A Cueva le permiten bañarse en un baño de ese hospital, ya que no tiene ningún familiar en Santo Domingo que pueda socorrerla.

Ella tiene a su hija ingresada, la cual está embarazada y tiene una neumonía como consecuencia del virus, pero los doctores le han dado un buen pronóstico respecto a su evolución de salud.

«Me ha ido muy mal, duermo ahí en este banco, es duro, pero por su familiar uno hace lo que sea», dijo la señora, quien tuvo que dejar en su natal provincia a sus otras seis hijas.

Una situación similar ocurre con Denny Peralta y su hijo, quienes llevan once días durmiendo en sillas plásticas en ese hospital, para estar pendiente de su esposo.

Según cuenta, su pareja Nelson de la Rosa, comenzó a presentar los síntomas luego de la primera dosis de la vacuna y se encuentra en cuidados intensivos.

«Hoy yo estoy de cumpleaños y lo único que le pedí a Dios de regalo es la salud de mi esposo», manifestó Peralta visiblemente agotada por el cansancio.

La mujer, residente en el kilómetro 22 de la autopista Duarte, contó que no se mueve del hospital, yendo a la casa todos los días en horas de la tarde, solo para su aseo personal.