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Avanza la construcción de la circunvalación a Baní

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Por Fabio Herrera Miniño 

La trocha llega ya a orillas del río Baní tras destrozar la rica agricultura

Al ruido que acompaña el quebradero de las matas de mango, aguacate, guayaba, naranjas y otras se une el de las maquinas de movimiento de tierra que va delineando  la trocha de la que será la avenida de circunvalación a Baní.

Iniciada su construcción en su extremo oeste en el cruce de la carretera de Cañafistol a Las Tablas y en avance hacia Sombrero y la carretera a Calderas los trabajos se iniciaron de manera acelerada para preparar la explanación de la autopista de dos carriles e ir avanzando hacia el sur sin pausa y sin interrupciones.

Falta el empalme norte con la carretera Sánchez cerca de Galeón. Ese  es un terreno sin valor agrícola ya que solo existen procesadoras de agregados muchas de las cuales suspendieron sus operaciones hace varios años.

Es notable el avance de los trabajos cuando ya la trocha llega hasta las orillas  del río Baní después de haber destrozado la rica agricultura de unos predios costosos y generadores de riqueza que ahora desaparecen así como parte de las urbanizaciones construidas a lo largo del eje de la nueva autopista.

Desde Sombrero hasta el cauce del río Baní se atraviesan tierra que fueron  el soporte  económico de la zona, enriquecida por el afán laborioso del banilejo ausente que al regresar ha convertido los terrenos en fruto de rica producción agrícola  y en urbanizaciones de lujo contando con la presencia de personas que oriundas del valle de Peravia han regresado a su terruño para hacer lo que soñaban desde siempre en su transitar descalzos y sin oportunidades, vivieron sus primeros años a duras penas.

Ahora sueñan con el retiro en su tierra  pero  con la suerte cambiada perturbados con  el ruidoso movimiento de máquinas pesadas abriendo la trocha y el asiento  de la nueva avenida que desde siempre se debió construir por el lado norte de la ciudad.

El panorama de Baní ha cambiado con la interrupción de los sembradíos  por el movimiento de la modernidad con una vía necesaria pero indebidamente concebida por el sur cuando las opiniones y estudios señalaban que por el norte era una mejor ruta y menos costosa.

Ya el daño está hecho y muy pronto veremos elevarse sobre el terreno las pilas de hormigón del largo puente sobre el río Baní que por sus características  tendrá un largo terraplén preparados para cuatro carriles de circulación aun cuando ahora se trabajará con dos carriles.

Pronto iniciarán  el movimiento de tierra desde el río Baní hasta llegar al cruce de Nizao pasando por el frente de las instalaciones de las plantas de Punta Catalina y permitirá abrir el paso por el arroyo Paya, el Catalina y otros de menor caudal.

Eran tierras agrícolas caras desde Cañafistol, pasando por Sombrero, El Llano, Boca Canasta, Mata Gorda, Paya. Fueron predios agrícolas arrasados sus siembras. Por suerte las costosas viviendas no se afectarán mucho, solo las siembras  serán las más perjudicadas que eran razón de la riqueza de esa planicie  banileja que gracias al agua del canal Marco A.

Cabral mantienen esa tierra en producción y afianzando los sueños y esperanzas de los  banilejos ausentes que regresados a su tierra vuelven a sus orígenes de la tierra y ahora dedican  esfuerzos y sueños a la siembra de varillas y cemento.

Eran predios que sus propietarios que habían abandonados  hace años y se marcharon para los países a buscar mejores para darle forma más segura a sus inquietudes.

Y el retorno no ha podido ser más tumultuoso al encontrarse después de años de trabajo tesonero en el norte y haber desarrollado costosas urbanizaciones ver cómo sus matas de mango, naranja, aguacates y otras  son aniquiladas por los tractores  en la preparación del terraplén de la avenida de circunvalación.

Regresaron después  de muchos años de ausencia sin romper el nudo umbilical  con su tierra de los siembra hielo con la cual añoraba regresar en esas noches de largo y frío invierno a la espera  de un cambio de vida con una mayor holgura económica.

Al lograr la fortuna  que en su tierra no hubiesen conseguido, retornaron con ínfulas de nuevos ricos para apabullar a sus vecinos de antaño  exhibiendo prosperidad que se convirtieron en lujosos proyectos habitacionales sembrados en el valle de Baní, otrora tierra de gran riqueza agrícola. 

Eran tierras agrícolas caras en Cañafistol, Sombrero, El Llano, Boca Canasta, Mata Gorda, Paya.