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La libertad en el Arte.

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Por Dr. Carlos Julio Féliz Vidal.

El arte no siempre se  expresa de manera libre, ha estado sujeta a los vericuetos del poder político y  religioso y a la rigurosidad del formalismo.

Las presiones políticas y religiosas sobre los artistas, se explican porque tras el arte se esconden muchos "espíritus" revolucionarios.

Una producción teatral, cinematográfica, fotográfica, musical  o literaria, para citar algunos casos, puede tener efectos de huracán o sunami en el statu quo; quebrar la base misma en la que se sustenta el sistema, de ahí el resabio a la libre expresión del pensamiento, que muchas veces se hace a través de una buena obra de arte.

Los formalismos son barreras, normalmente de tipo académico, que imponen "los especialistas" como moldes dentro de los cuales debe producirse una obra de arte.

Los formalismos excesivos son una importante limitación al espíritu creativo, razón que explica que muchos artistas no tenga suficiente éxito mientras viven, sin embargo, sus trabajos logran consagrarse en la posteridad.

En literatura, los versos estaban sujeto a una métrica rigurosa, que se ha venido flexibilizando con el paso del tiempo, para bien de la poesía.

La pintura y la fotografía, para alcanzar el nivel de arte, estaban sujetas a unas reglas de composición y perspectivas, que difícilmente permitían el afloramiento de la creatividad.

La música ha conservado en lo clásico unos parámetros tan exigentes, que prácticamente impiden, tanto en la instrumentación como en el canto, que una gran parte de la población "acceda" a comprenderla, sino realiza cursos de apreciación musical. La música popular, en cambio, ha venido permitiendo innovaciones, fusiones y libertad en la gestación de nuevas expresiones y géneros.

Lo que puede preocupar en el arte no es la libertad, sino el libertinaje.

El arte lleva como su nota esencial, la creación de belleza; si bien, el concepto de lo bello no es absoluto y cambia de una persona a otra y de manera generacional, la "buena obra" impacta a múltiples generaciones, siempre que ella responda a criterios estéticos, aunque para lograrlo rompa barreras académicas, políticas y religiosas.

La belleza que se asocia al arte,  no es por naturaleza ofensiva. 

Todo tema puede ser objeto de arte, una pintura, fotografía o escena de cine o de teatro, pueden tratar la desnudez a nivel artístico, sin llegar a la pornografía, por ejemplo.

Un poema puede ser erótico y no ser vulgar. Una obra política puede ser revolucionaria, sin incurrir en falacias ni en difamaciones.

Una novela histórica, puede usar como recurso la fantasía, sin distorsionar con malicia el hecho objeto del relato.

Una canción, en tanto que un trozo vital, puede despertar emociones a favor de una postura, sin ofender la conciencia colectiva.

La libertad en el arte también tiene límites, que se derivan de las propias exigencias técnicas del quehacer artístico de que se trate y la consideración a la dignidad humana del público que es su destinatario.