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CON LOS CAMPEONES: Mí amigo Julio Lugo

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POR MARIO EMILIO GUERRERO

Julio Lugo era uno de los pocos peloteros con quien mantuve una relación estrecha de amistad. Lo conocí personalmente en el año 2000, cuando asistí en compañía de mi padre a presenciar en Houston una serie entre los Cachorros y los Astros.

En esa ocasión, tuve la oportunidad de entrevistarlo y conversar con él de diversos temas, además de que salimos a cenar después de un juego. De inmediato me percaté de su afabilidad y de su extraordinaria formación hogareña y educativa.

De ahí en adelante, cada vez que teníamos la oportunidad, nos juntábamos para compartir, ya fuera en el país o en Estados Unidos. Cuando se casó asistí a su boda junto con mi esposa y recuerdo que la recepción fue en el hotel Jaragua, amenizada por los hermanos Rosario. Después, jugó con los Leones del Escogido en la postrimería de su carrera, donde coincidimos y nuestros lazos de amistad se fortalecieron.

De ese tiempo recuerdo su gran entusiasmo y cómo disfrutó en esos últimos años de jugador activo.  Aunque salí del Escogido en 2013, seguimos en contacto y hablábamos con frecuencia. En diciembre de 2018 le hice una excelente entrevista en mi programa de televisión Protagonistas, ya que sabía expresarse muy bien. Su actuación en la crisis que surgió en diciembre de 2018 en la Federación Nacional de Peloteros Profesionales (FENAPEPRO), refleja fielmente la clase de persona que era Lugo.

En esa litis, de la que no voy a entrar en detalles porque no viene al caso, Julio sirvió de ente moderador entre la directiva saliente, encabezada por Mario Soto y la entrante, liderada por el actual presidente del gremio, Erick Almonte. Yo trabajaba con Soto en la FENAPEPRO y fueron numerosas las ocasiones en que me reuní con Lugo y que hablamos por teléfono, buscando un entendimiento entre las partes, para que las diferencias no se desbordaran y el caso terminara en la justicia.

La prudencia y el buen juicio de Julio propició una transición cordial y sin traumas para beneficio del sindicato que aglutina a nuestros beisbolistas. Lugo falleció a destiempo el pasado lunes, en la víspera de su cumpleaños 46, en pleno disfrute de su vida. El béisbol dominicano y el país perdieron a un hombre que tenía todavía mucho que aportar y quienes lo conocimos, echaremos de menos al gran amigo y excelente persona que fue. ¡Descansa en paz, Julio!