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Pobreza en la asesoría oficial

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POR SANTO SALVADOR CUEVAS 

Recibieron una lección los asesores que llevaron al presidente de la República Dominicana, Lic. Luis Abinader, a una posición de presión inexplicable para que "la comunidad internacional" invada al pueblo haitiano.

Y, vaya sorpresa, quien dice NO a esa campaña de agresión militar contra Haití, ha sido el enviado especial del Departamento de Estado de Estados Unidos, señor Todd D. Robinson, subsecretario de Estado, quien dijo desde territorio haitiano: 

"...la seguridad de Haití, corresponde a los haitianos, es la policía de Haití quien debe velar por la seguridad de su país".

A propósito de este hecho, creo varias cosas:

Primero, el hecho evidente de que algunos en el patio le quedó grande el servilismo ante EE.UU, pues debería entenderse, en toda nación que se respete, toca a sus líderes actuar con dignidad y plena independencia de pensamiento.

Con la postura del principal invitado a agredir a Haití, la posición de instigar la invasión contra la soberanía de Haití (esa posición), ha quedado aislada, siendo victoriosos (y lo digo por la postura continental), los promotores de la paz, la hermandad entre los pueblos, y la promoción del respeto a la soberanía de los pueblos, quienes condenamos la injerencia extranjera en territorio de Haití. 

La segunda lección de este hecho.

A quienes les toca gobiernar las Naciones, deben entender que la realidad global de hoy sobre el planeta, no es la realidad de ayer.

El mundo cambió, y las intervenciones militares que tuvieron vigentes, en la actualidad tienen un espacio menor de aceptación. 

Lo que pasó en Afganistán, donde la potencia militar con más fuerza en la faz de la tierra, 20 años después de invadir, agredir, violar, abusar y asesinar a humildes campesinos, tuvieron que ordenar la retirada militar, en medio del desorden y la anarquía entre sus tropas, hecho registrado ante los ojos del mundo, y el avance en victoria de milicianos campesinos y barbudos, señal de que la realidad político-militar del mundo de hoy, ya no es la misma.

En fin, estuvieron ciego ante ese hecho de impacto mundial, aquellos gobernantes que, como los presidentes de Honduras, Panamá y República Dominicana, instigaron el camino de la agresión militar contra el territorio haitiano.

Deberían asumir una auto critica pública ante los ojos del mundo.

Y que ojalá de esto se pueda aprender.

Procede ahora no descuidar la seguridad en la frontera, y retomar la agenda bilateral entres los pueblos Dominico-Haitiano.