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Convertir hotel Guarocuya en hospital oncológico, sería tercera puñalada al turismo de Barahona

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Por José Medina
Tomado de Armario Libre

El presidente Luis Abinader y su gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) cumplirá dos años en el poder en agosto venidero, y desde que asumió, a mi pueblo de Barahona, comenzó a matarle su gran sueño, y ojalá reconsidere darle la última estocada, su última puñalada a la esperanza del barahonero, el turismo, con la conversión del hotel Guarocuya en un hospital oncológico.

El hotel Guarocuya forma parte de la cultura y la historia de Barahona, y en los últimos años, desde el 2014, se había convertido en un soporte al turismo, ofertando 74 camas a los vacacionistas que buscaban un buen lugar, cerca de todo, para disfrutar de unas vacaciones.

Desde el 1956, fecha que fue construido el hotel Guarocuya por el gobierno del tirano Rafael Leonidas Trujillo, ningún presidente había intentado con el ícono cultural y hasta político de Barahona, pero el presidente Abinader, en menos de dos años de gestión, encontró con una barita mágica, que un hospital, en el malecón, con playa, piscina y hasta marina, es más atractivo.

Presidente Abinader, quien o quienes le hayan recomendado tal medida, se equivocó, por lo que los barahoneros, unidos como nunca, apelamos a su sensatez, raciocinio e inteligencia, y no le propine la tercera puñalada al turismo de Barahona, para que no mate el sueño a miles de barahoneros y sureños.

En campaña usted señor Presidente, se comprometió a desarrollar el turismo de Barahona, no borrar lo que se ha logrado en la pujante y tranquila Perla del Sur, Novia del Caribe y Capital de la Belleza.

Deje a Barahona con sus dos puñaladas; porque convertir uno de sus muelles en un depósito de gravas, gravillas y materiales de construcción y de exportación de materiales, fue la primera estocada, con engaño y todo, porque se había anunciado un muelle turístico para atracar cruceros, y la segunda cuchillada, quizás menos grave, el usar el aeropuerto María Montez, para reparar aviones.

Con esas dos puñaladas, el turismo de Barahona, que es la esperanza de todo barahonero, que es fuerte porque ha aguantado mucho, languidece, pero puede recuperarse, pero si le elimina las 74 habitaciones, sería un tremendo retroceso, y el único culpable, el único responsable, es usted y su Gobierno del PRM.

Sabemos que usted señor Presidente, tiene buenas intenciones, pero sería recomendable que si no va a hacer algo a favor del desarrollo de la provincia, mejor deje todo como está, total; dos años, o seis, pasan rápido, y quizás muchos de los que estamos hoy propugnando por el desarrollo de Barahona no estemos, pero nuestros hijos, nietos y otros familiares sí.

Barahona no necesita que venga alguien, y por desconocimiento o por no consensuar las cosas, por no hacer públicas las decisiones antes de ser tomadas, negocie a espaldas del pueblo lo que quiera con sus bienes.

Señor Presidente, desde esta tribuna, le recomendamos observar otras opciones, como el hospital Jaime Sánchez, subutilizado desde hace mucho tiempo, permaneció un tiempo semi cerrado, además de que tiene espacio en blanco, donde la Liga Dominicana contra el Cáncer puede hacer lo que quiera, en un lugar más tranquilo, apartado, pero dentro del pueblo y así, usted señor jefe de Estado, se evita los problemas que está enfrentando desde el pasado domingo en Barahona.

Piénselo mejor señor Presidente, porque Barahona no está dispuesta a entregar su patrimonio, su bien turístico, para que se convierta en un hospital.

Y no es que no se necesite el hospital, claro que se necesita, pero un hospital en un malecón, playa, piscina y marina, como que no es el lugar más adecuado.

Los barahoneros esperamos una decisión bien pensada, y como recapacitar es de sabios y sabemos que usted lo es, no vacilará en cambiar de posición.