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Aplausos para el presidente por dejar sin efecto hotel Guarocuya sea convertido en hospital oncológico

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Por José Medina

Hay que aplaudir y celebrar, la decisión del presidente Luis Abinader, de dejar sin efecto las pretensiones de convertir el hotel Guarocuya de Barahona, en un hospital oncológico.

En artículos anteriores, habíamos expresado que albergábamos las esperanzas de que tal decisión se iba a tomar, porque el presidente Abinader es un hombre que no le tiembla el pulso en echar hacia atrás una medida que rechace una población.

Amén de que la medida de entregar, sin ninguna explicación el hotel Guarocuya al Instituto contra el Cáncer, no se consultó, no se analizó, y se hizo como si fuera una propiedad personal, hay que reconocer que el jefe de Estado, ha tomado una decisión muy atinada.

Rectificar es de sabios, así que no me venga que es debido a las tantas improvisaciones que nos tiene acostumbrados el Gobierno en los casi dos años que lleva de gestión.

Sin embargo, los barahoneros no nos podemos dormir, no podemos cerrar los ojos, porque temo que con ese inmueble que es de todos, y otros, se estaría por hacer un desacato que afectaría a Barahona.

En lo adelante, hay que ver en cuáles manos cae el hotel Guarocuya, que debe ser un empresario, primero que le duela Barahona y que esté dispuesto y seguir invirtiendo en el complejo.

El hotel Guarocuya no puede ser jamás, bajo ninguna circunstancia, otra cosa que no sea el hotel Guarocuya. No se puede inventar con llevar a esas instalaciones nada diferente a lo que ha sido, es y será.

Desconocemos los mecanismos para arrendar el complejo hotelero a un empresario, tampoco sabemos si hay interesados, pero cuando eso se produzca, que debe ser en cualquier momento, debe recibir todo el respaldo de los barahoneros, porque hemos demostrado que unidos, se pueden lograr muchas cosas buenas para Barahona.

Hay que propugnar que el hotel Guarocuya no quede administrado por el Estado, por lo que hay que exigir que se arriende, a un precio razonable, y poner a funcionar esas más de 60 habitaciones que hoy están cerradas.

Necesitamos preservar el hotel Guarocuya como hotel, por lo que quien venga como propietario interino, respaldémoslo, vigilémoslo, porque de ahora en adelante, si fracasa, se lo atribuirán a los barahoneros que rechazamos que sea convertido en un hospital oncológico.

Ahora, hay que cuidar, que, en este proceso de cierre, que esperamos sea temporal y poco tiempo, no se roben las puertas, ventanas, inodoros y otras propiedades, porque en el tiempo que es propiedad del Estado, funcionarios y gente que se cree dueño, podría aprovechar y descuartizar lo que nos corresponde a todos.

Cuidemos el hotel Guarocuya, porque el hotel Guarocuya es de todos.