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En próximas elecciones el pueblo no tiene opción de cambio.

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POR ISMAEL BATISTA

Juan Bosch, primer presidente dominicano electo después de la muerte de Rafael Leónidas Trujillo. iniciando la democracia en el país con la elaboración de nueva Constitución: la llamada Constitución de 1963. Instrumento político social necesario para para impulsar el desarrollo de la República Dominicana y de ese modo continuar en democracia el avance del capitalismo iniciado e impulsado por Rafael Leónidas Trujillo en sus años de gobierno.

En efecto, como consecuencia de ello se produce considerable auge de las fuerzas de producción resultante en expansión de la sociedad lo que trae consigo los movimientos sociales, evidentes cuando se inicia la participación de grupos en la dinámica de la sociedad de aquellos tiempos.

En ese periodo de tiempo se incuba y posteriormente eclosiona la oligarquía con mentalidad patriarcal y medieval y, en las mismas circunstancias, una burguesía desconocedora de su papel catalizador de las fuerzas productivas de la nación.       

Desafortunadamente son sectores que provienen de un tronco social común, por lo tanto, actuaran en la misma dirección y de igual manera; por tal razón comparten identidades ideológicas y programáticas en los órdenes político, social y económico.

Se organizan y se hacen representar en organizaciones políticas mediante las cuales acceden al control del Estado.

Y, se convierten en actores de principalía de la dinámica social asumiendo papeles de gestión en las funciones estatales, por consiguiente, serán artífices, en décadas, del estancamiento y deterioro en los indicadores sociales, a saber, educación, salud, agropecuaria, crecimiento de la violencia y de la mala calidad de los servicios públicos en el país, así como también deterioro en lo político, en la degradación del medio ambiente y del incremento de la deuda pública, entre otros.

En consecuencias, y por motivo de las razones mencionadas en líneas anteriores, esos grupos o clases sociales no son portadores de las herramientas necesarias para cambiar y transformar el país

Frente a sombrío panorama a Juan Bosch, se le ilumina la mente y funda un partido nuevo y diferente en República Dominicana: el Partido de la Liberación Dominicana. El cual surgió del análisis profundo y ponderado de la sociedad, la historia dominicana y las implicaciones internacionales.

Fue un instrumento de lucha al servicio del pueblo dominicano. Su fundador estaba consciente de ello y expresó que es el mejor legado que deja al pueblo dominicano en aras de implementar el cambio y las trasformaciones que necesita la sociedad dominicana para el bienestar.

 
Sin embargo, esas esperanzas se vieron frustradas al final de la década de los 90s cuando la dirigencia del Partido de la Liberación Dominicana abrazó la banca internacional y le abrió las puertas al modelo neoliberal trasformado al PLD en fuerza política a su servicio.

IGUALES LOS TRES.

En el ambiente del activismo electoral del país en dirección a la contienda electoral del 2024 se perfilan principalmente tres organizaciones políticas, a saber, el Partido de la Liberación Dominicana, el Partido Revolucionario Moderno y el partido Fuerza del Pueblo.

Representan políticamente a la oligarquía y empresarios del país, entonces, como tal, se expresan en los órdenes político y social como una unidad partidaria con tres nombres diferentes.

Han defraudado al pueblo por antonomasia prometiendo el cambio que no llega. Creo que por ética política la palabra “cambio” no debe ser usada por ninguno de ellos.

Solo queda la esperanza de que en República Dominicana surja un sector empresarial (como sucedió en la India) que asuman su papel histórico de fuerza propulsora de los cambios y el avance, e impregnados de nacionalismo abracemos la antorcha del progreso.

El autor es cardiólogo
Reside en Barahona.