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Colegio Dominicano de Locutores lamentó la muerte del locutor Francis Peña (Mirilio)

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SANTO DOMINGO: El Colegio Dominicano de Locutores (CDL),  lamentóla muerte del  locutor Francis Peña (Mirilio),  quiem estaba sumergido en la inopia y olvidado por el Estado.

El presidente del CDL César Andrés Pérez manifestó su pesar por la pérdida irreparable para la Locución del país y en especial para el pueblo de Barahona  y lamentó que no obstante a las constantes solicitudes de pensión hechas por esta institución que agrupa a los profesionales del micrófono a nivel nacional al Poder Ejecutivo, en favor del fallecido y de muchos otros locutores que atraviesan situaciones muy difíciles, y que necesitan ser amparados por el Estado social de derecho,  les han sido negadas dichas pensiones, en total violación a la protección del derecho a la dignidad y a un retiro digno que tiene cada ser humano.

Peña quien  estaba sumergido en la más abyecta de las miserias y en espera de que el Estado a través de las constantes solicitudes al poder ejecutivo realizadas por el Colegio Dominicano de Locutores le otorgara una pensión digna0

Mirilio un locutor y comediante barahonero murió la mañana de este miércoles, luego de atravesar una lucha por sobrevivir a un terrible cáncer, en el cual no contaba con recursos para adquirir sus medicinas ni siquiera para pagar el pasaje y viajar a la capital a recibir tratamientos médicos de calidad ya que en Barahona no existe un servicio de salud pública eficiente y eficaz.

El fallecido no logró superar el cáncer, una enfermedad que padecía desde hace un tiempo,  que se agravó en los últimos meses y terminó con su vida. 

Peña residía en el sector Palmartio de esta ciudad y sus restos son velados en la funeraria El Angel, situada en la calle Anacaona en el centro de la ciudad

Del mismo modo aprovechamos la oportunidad para solicitar al Presidente de la República  Luis Abinader, auxilie y pensione decenas de locutores que viven de una forma inhumana producto del estado de necesidad en que se encuentran, para de esta forma al menos garantizar que vivan con dignidad, en la cual se fundamenta la Constitución de la República.