Compañeros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), al inicio de un nuevo año suele ser un momento de reflexión sobre el destino de la nación.
Cuando el panorama se presenta desafiante, con indicadores económicos que golpean el bolsillo de las familias y una sensación de estancamiento social, surge la necesidad natural de plantear alternativas que devuelvan la esperanza y la estabilidad al país.
Para nadie es un secreto que la inflación y el alto costo de la vida han mermado la calidad de vida de los dominicanos de la clase media y de los dominicanos hijos de machepa. La sensación de represión económica (entendida como la falta de oportunidades y el peso de las cargas fiscales sobre la clase media y los más vulnerables), exige una respuesta organizada. Ante un escenario de carestía, el descontento social no es solo una emoción, es un motor para la transformación del escenario político.
Por eso, debemos llamar a la movilización popular como herramienta democrática para denunciar al gobierno de Luis Abinader y al PRM, quienes son los culpables de la situación de calamidad que vive el pueblo dominicano.
Vamos para las calles y movilicemos al pueblo en esta expresión legítima que demanda mejores condiciones de vida. Hay que poner en el centro del debate público el hambre y la falta de servicios básicos, cuestionar las políticas del gobierno del PRM, que han profundizado la desigualdad social en toda la población. Para eso el PLD debe transformar la queja individual en una fuerza colectiva estructurada y movilizada reclamando reivindicaciones para el pueblo.
En este contexto, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se debe presentar ante la población, como la opción con la experiencia de Estado necesaria para conducir los destinos del país. La propuesta de retornar al poder con el PLD a la cabeza se fundamenta en la capacidad de gestión que la organización ha demostrado en periodos anteriores, enfocándose en Implementar políticas que frenen la inflación y devuelvan el poder adquisitivo a la gente; reactivar y fortalecer los programas que garantizan la seguridad alimentaria de los sectores más desposeídos; fomentar la inversión pública y privada para generar empleos dignos que combatan la miseria de forma estructural.
La meta de recuperar la dirección del Estado no es el fin en sí mismo, sino el medio para restaurar la dignidad del pueblo dominicano. El llamado a la movilización es una invitación a todos los sectores que se sienten defraudados a unirse bajo un proyecto de nación que priorice el bienestar humano sobre las cifras frías y mentirosas de Luis Abinader y el gobierno del PRM.
Es momento de que la voluntad popular se convierta en acción política, eligiendo un camino que combine la sensibilidad social con la eficiencia administrativa. Esto debemos llevarlos a cabo todos los miembros del PLD junto al pueblo dominicano.
El autor: Miembro del Comité Central del PLD
Presidente Municipal de Barahona
